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Wolfenstein: Youngblood demuestra que matar nazis es mejor con amigos (incluso con una historia aburrida)

Gif: Bethesda.

Cuando Bethesda y MachineGames lanzaron un reboot para Wolfenstein en 2014 nos llevamos una grata sorpresa. El juego mantenía la esencia de la mítica saga FPS que nació en 1981 y fue reintentada en 1992 por John Romero y John Carmack, y era un digno sucesor. Wolfenstein: Youngblood es una nueva versión ideada para jugar con amigos, y se siente bien, pero lamentablemente su historia no es tan interesante.

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Youngblood hace algo muy bien: ofrece diversión mientras disparas a diestra y siniestra, y matas nazis como si no hubiera mañana, al mejor estilo de la saga, acompañado de algún amigo o desconocido en la campaña. Si lo juegas con alguien que conoces, ¡aún mejor! Youngblood es un buen coop, un título que ofrece acción sin parar para dos, y jefes finales que resisten muchas balas y te complicarán la vida, y que da satisfacción derrotar. Esos momentos están llenos de risas y suspiros de alivio junto a ese amigo con el que juegas.

Es justo esto lo primero que espero al probar un coop, y es la razón por la que he jugado a cientos de horas de este tipo de juego, especialmente desde que la vida ha ubicado a tantos de mis amigos en lugares distintos. Si un juego me permite pasar un buen rato, reír y gozar acompañado de algún amigo, mientras charlamos y compartimos las ocurrencias de la semana, lo seguiré jugando y lo disfrutaré, al menos en parte.

Imagen: Bethesda.
Imagen: Bethesda.
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Sin embargo, el problema de Youngblood es su trama, la cual se vuelve genérica a partir de un par de horas después de comenzar. Llega un momento que casi no te importará lo que está sucediendo, solo irás a matar nazis con tu amigo o amiga mientras hablan de cualquier cosa. Al intentar prestar atención a lo que dicen los personajes y sus motivaciones encontrarás un vacío, y esto solamente cambia y repunta al final de la campaña porque… bueno, porque es el final y debía hacerlo.

La historia de Wolfenstein: Youngblood transcurre 20 años después del genial Wolfenstein II: The New Colossus, un juego que dejó el listón muy alto para la saga. B.J. Blazkowicz, mítico protagonista de la saga, ha desaparecido y lo último que se supo es que viajó a París, ciudad ocupada por los nazis. El gobierno estadounidense dice que no puede hacer nada al respecto, por lo que sus hijas deciden buscarlo y rescatarlo ellas mismas.

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Jess y Soph Blazkowicz son las hijas gemelas de B.J. y Anya, su esposa que conocimos en los dos anteriores juegos (The New Order y The New Colossus). Y como descendientes de estos héroes de guerra, han sido criadas para sobrevivir y para luchar. Son máquinas asesinas de matar nazis… solo que nunca lo han experimentado, hasta ahora.

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Imagen: Bethesda.

El principio de la historia es realmente interesante y prometedor. Jess y Soph escapan de Estados Unidos robándose un helicóptero junto a Abby, la hija de Grace Walker (héroe rebelde que conocimos en The New Colossus), y se dirigen a París para buscar a B.J. Allí contactan a la resistencia antinazi local, y su primera misión es matar a un comandante nazi que viaja a bordo de un dirigible. Al llegar, se encuentran su primer nazi real, y se ven obligadas a matarlo para sobrevivir. Tras volarle la cabeza comienzan a reír e incluso vomitan por el asco y la impresión. Es un momento genial que te hace empatizar con las protagonistas, pero a partir de esta misión todo va cuesta abajo.

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Las gemelas intentan ser graciosas constantemente pero en realidad no hacen más que decir frases genéricas y cursis como “eres la mejor, hermana”, “ohhh sí”, “tía eres genial”, “yeaaah (acompañado de la señal de cuernos de rock con las manos)” y muchas más que te harán girar los ojos como el meme de Tony Stark en Avengers. No solo eso, la trama se vuelve simplona y repetitiva. La resistencia francesa quiere que las gemelas hagan un número indeterminado de cosas antes de retomar la verdadera misión, rescatar a B.J. (o al menos encontrarlo), y ninguna de esas cosas es muy interesante. Mata a este comandante, encuentra esto, libera a aquello… entre otras.

Imagen: Bethesda.
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Imagen: Bethesda.

Es ese momento en el que te das cuenta de que lo único que importa realmente es disfrutar de la acción y ese épico estilo de juego de Wolfenstein junto a algún amigo, y nada más. El juego ofrece muchas misiones secundarias y algunos objetivos que van apareciendo de manera aleatoria a medida que exploras las diferentes zonas del mapa. Todo, con el objetivo de que sumes puntos de experiencia para subir de nivel en el nuevo sistema RPG básico del juego, que permite obtener habilidades y la posibilidad de enfrentarte a enemigos aún más poderosos o de mayor nivel.

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De resto, todo lo que esperas de la acción en un Wolfenstein está aquí. Muchas armas. Mucha sangre. Mucha violencia. Muchos disparos y explosiones. Enemigos enormes, y muchos nazis a los que eliminar y hacer orgullosos a papá y mamá.

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En general, Wolfenstein: Youngblood es un juego divertido, que realmente se disfruta más junto a algún amigo o incluso desconocido. Sí, se puede jugar en solitario (la I.A. del juego se encargará del personaje de tu hermana), pero sería desperdiciar la mayor novedad del juego, y sería obligarte a ti mismo a prestar más atención a las frases clichés que repiten las hermanas en medio de los combates. La versión “deluxe” de Youngblood cuenta con algo llamado “Buddy Pass” que permite jugar con personas que no tengan el juego e incluso completar la campaña completa con ellos (y no está limitado a un solo amigo, puedes hacerlo con varios). ¿Acaso quedan dudas de que el mejor modo de jugar Youngblood es en coop?

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About the author

Eduardo Marín

Redactor en Gizmodo. Tecnología, videojuegos, cine y televisión. Siempre cerca de una pantalla y una taza de café.

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