Imagen: Getty

Xerox, la marca que dominó el mercado de la impresión durante décadas, dejó de existir el mes pasado tras fundirse con la japonesa Fujifilm. Por el camino quedaron las anécdotas de todas las salas de fotocopias del mundo, como la que ha contado al New Yorker un ejecutivo de la propia Xerox.

El periodista Joshua Rothman se reuni√≥ con John Viavattine, responsable del Media Technology Center de Xerox, para hablar sobre los atascos de impresi√≥n, un asunto que resultar√° familiar a cualquiera que haya acabado con los dedos manchados de t√≥ner tras pelearse con un A4 arrugado que no se dignaba a salir de la fotocopiadora. ¬ŅPor qu√© ocurre? A qui√©n le importa, Viavattine ten√≠a una buena historia que contar.

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‚ÄúMe pidieron que visitara el tribunal de menores de Chicago‚ÄĚ, explic√≥. ‚ÄúFue a mediados de los a√Īos 90. Un representante de ventas hab√≠a conseguido colocar nuestras impresoras, creo que de la serie 400, en todo el sistema judicial. Lo que ocurr√≠a era que los abogados ten√≠an que entregar ciertos documentos judiciales a la defensa dentro de un determinado lapso de tiempo. De lo contrario, el acusado quedaba en libertad‚ÄĚ.

Seg√ļn Viavattine, la fiscal√≠a acab√≥ perdiendo dos de cada tres casos por culpa de los atascos de impresi√≥n. ‚Äú¬°Dos de cada tres acusados ‚Äč‚Äčse iban, sal√≠an por la puerta, debido a los atascos de papel!‚ÄĚ, dijo tras tomar aire.

Imagen: Chicago Tribune / The Sydney Morning Herald

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Las pesquisas de Viavattine dieron r√°pidamente con el problema. No eran las fotocopiadoras de la serie 400 de Xerox, sino el tipo de papel que gastaban los tribunales de Chicago. ‚ÄúEstaban usando un papel de otra marca, un papel realmente terrible‚ÄĚ, aclar√≥. Fue una peque√Īa victoria para la compa√Ī√≠a, pero un hecho hist√≥rico cuando los responsables de Xerox miran el evento en perspectiva. Erwin Ruiz, responsable del equipo de ingenieros de Xerox que trabajaba en los atascos de impresi√≥n, dijo al New Yorker: ‚ÄúAhora saben por qu√© cay√≥ la tasa de criminalidad en Chicago‚ÄĚ.

Correlación no implica causalidad, ya saben. Pero cuando se mira la gráfica de homicidios de la ciudad de Chicago, es cierto que estos tocaron techo en 1992 y luego cayeron en picado, más o menos por la época en la que Xerox arregló el problema de los atascos de impresión en el tribunal de menores.

No hay que restar importancia a los esfuerzos de la polic√≠a de Chicago por mejorar la vigilancia de las pandillas callejeras, pero los entusiastas de las fotocopiadoras ‚ÄĒesos mastodontes en peligro de extinci√≥n‚ÄĒ tienen derecho a pensar distinto. Adem√°s, el que lea esto ahora tiene una historia divertida que contar a sus compa√Īeros en la sala de fotocopias de la oficina.

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[The New Yorker vía The Sydney Morning Herald]