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Ciencia

¿Y si el secreto para concentrarte más no estuviera en el café?

Aunque lleva siglos formando parte de rituales orientales, hoy el matcha gana terreno entre quienes buscan alternativas más suaves al café. ¿Qué lo hace tan especial? ¿Realmente es mejor para la salud? Te contamos lo que dice la ciencia y lo que aún queda por descubrir.
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En los últimos años, el matcha ha dejado de ser una rareza oriental para ocupar un lugar habitual en cafeterías y tiendas de productos saludables. Su color verde vibrante y su aura de superalimento generan curiosidad, pero ¿realmente es una alternativa superior al café o solo una moda más? A continuación, exploramos sus propiedades, beneficios y limitaciones.

¿Y si el secreto para concentrarte más no estuviera en el café?
© Maik Kleinert – Pexels

Un polvo verde con siglos de historia

Aunque hoy lo asociamos con Japón y sus ceremonias del té, el matcha nació en China y fue introducido en Japón por monjes budistas en el siglo XII. Su cultivo es único: las plantas se cubren durante semanas antes de la cosecha, lo que aumenta su contenido de clorofila y L-teanina, y le otorga su característico color verde intenso. Las hojas se secan y se muelen hasta obtener un polvo fino: de ahí su nombre, que significa “molido”.

Esta forma de consumo —donde se ingiere toda la hoja en polvo— permite aprovechar una mayor concentración de compuestos beneficiosos que en otras infusiones.

Entre beneficios y precauciones

El matcha es rico en antioxidantes, sobre todo flavonoides y polifenoles, con propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas y, potencialmente, anticancerígenas. También se le atribuyen efectos positivos sobre la salud cerebral, la circulación y el metabolismo. Sin embargo, muchas de estas afirmaciones provienen de estudios en animales o en laboratorio, por lo que todavía no hay evidencia sólida en humanos.

Contiene cafeína, más que el verde tradicional pero menos que el café, lo cual puede ser ideal para quienes buscan un impulso moderado sin el nerviosismo típico del café. Además, su L-teanina contrarresta los efectos excitantes, promoviendo una sensación de calma y enfoque mental.

¿Y si el secreto para concentrarte más no estuviera en el café?
© ROMAN ODINTSOV – Pexels

¿Cuánto es demasiado?

Los expertos aconsejan no exceder las tres tazas de matcha al día, una dosis similar al límite seguro de café. Ambos contienen taninos que pueden dificultar la absorción de hierro vegetal, por lo que se recomienda consumirlos lejos de las comidas si se siguen dietas bajas en hierro.

Tanto el café como el matcha pueden resultar ácidos para algunos estómagos sensibles, causando malestar o reflujo. Sin embargo, quienes sufren de ansiedad podrían encontrar en el matcha una opción más amable, gracias a su perfil relajante.

Conclusión

El matcha no es una solución mágica, pero una alternativa interesante al café. Su perfil equilibrado entre energía y relajación, junto a sus beneficios antioxidantes, lo convierte en una opción atractiva. Eso sí, como con todo, la clave está en la moderación.

Fuente: TheConversation.

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