Si te pido que escribas la letra G min√ļscula, es muy probable que lo que dibujes sea la letra con la cola inferior abierta que te ense√Īaron en la escuela, pero ¬Ņy la G min√ļscula tal y como aparece en las pantallas que lees cada d√≠a? Si crees que la recuerdas perfectamente mira este v√≠deo. Quiz√° cambies de opini√≥n.

El problema con la g tipogr√°fica no es solo que casi nadie sepa escribirla correctamente. Es que muchos ni siquiera son capaces de se√Īalar cu√°l es la letra correcta entre cuatro modelos con la ligadura y el bucle inferiores y la oreja superior en diferente posici√≥n. Un equipo de investigadores del departamento de psicolog√≠a cognitiva de la Universidad Johns Hopkins ha confirmado este extremo despu√©s de pedir a decenas de voluntarios que trataran de dibujar la letra o de identificarla.

Solo siete de 25 personas fueron capaces de identificar la g correcta entre cuatro opciones. En otra prueba, 14 voluntarios fueron incapaces de escribir la g tipográfica inmediatamente después de haberla leído 14 veces en un texto. Todos los sujetos de estudio experimentan dificultades a la hora de decidir la forma exacta de la letra, aunque algunos consigan hacerlo bien.

La peculiar laguna es especialmente intrigante porque demuestra que la idea de que podemos aprender algo a base de repetirlo no es tan cierta como cre√≠amos. Cada d√≠a (en este mismo texto las hay a patadas) leemos millones de letras g min√ļsculas y, sin embargo, no reconocemos su forma.

El principal autor del estudio, Michael McCloskey, atribuye este problema al hecho de que la forma de las letras se suele aprender a base de escribirlas una y otra vez, no de leerlas. La mayor parte de nosotros en el colegio solo aprendemos su forma abierta, más sencilla y nunca nos vemos en la tesitura de tener que escribir su forma tipográfica. La g es más complicada de lo que parece. El estudio acaba de pulicarse en la revista Journal of Experimental Psychology: Human Perception & Performance. [Universidad Johns Hopkins vía CNet]