Siete años después de que se estrenara en los cines de Japón Akira, el 18 de noviembre de 1995 lo hacía la (otra) obra que acabaría por derrumbar los muros occidentales. Se estrenaba en los cines del país el anime Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii, basada en la monumental obra homónima de Masamune Shirow.

Estar vivo... ¿es ficción o realidad? La cuestión es, si un objeto inanimado podría vivir realmente.

A diferencia de la Akira de Otomo, alma gemela por repercusión, estética e importancia, la obra de Ghost in the Shell ha acabado siendo una marca y toda una franquicia. El mundo que imaginara Shirow ha tornado de manera muy libre por varios mangas, películas, series de televisión, OVA e incluso tres videojuegos.

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La razón de tanto revival no es otra que la poderosa historia que se encuentra detrás. Una maravilla que traslada el sueño cyberpunk de millones de lectores a través de un universo futurista que recuerda a las mejores novelas del género: cyborgs, inteligencia artificial, espionaje, política… todo ello cargado de un lenguaje y referencias tecno-filosóficas adultas, muy por encima de cualquier trabajo anterior (a excepción posiblemente de la propia Akira). Llegados al anime que hoy cumple años, lo conseguido por Oshii alcanzó cotas impredecibles, casi un universo propio dentro de la misma Ghost in the Shell con una película apoteósica. Una obra de la que han bebido y copiado grandes clásicos posteriormente.

Ghost in the Shell, el manga

Con Akira rompiendo mitos y expandiéndose por la cultura de occidente como nunca antes lo había hecho otro manga/anime, su editorial japonesa, Kodansha, decide aprovechar el impulso de la obra de Otomo para darle una vuelta de tuerca al imaginario cyberpunk. Para ello se fijan en un joven que por aquella época aún no contaba con un bombazo. Ese joven era Masamune Shirow (Kobe, 1961), quien si bien estaba comenzando, ya contaba con dos obras que le habían granjeado un nombre y rezumaban muchas de las claves de Ghost in the Shell. La serie Appleseed y Black Magic mostraban esa pasión de Shirow por mostrarnos hasta donde puede llegar la tecnología.

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De esta forma, la editorial Kodansha acabaría fichando a la joven promesa para que publicase en las páginas de la Young Magazine. La idea por tanto ya estaba en marcha dando plena libertad al autor para que desarrollase una historia con los mimbres de sus anteriores mangas.

Así, en el mes de mayo de ese 1989, se pone en marcha el proyecto del manga Ghost in the Shell cuyas ultimas páginas saldrían de la editorial en noviembre de 1991. Una obra enorme que nos situaba en el año 2029 a través de una unidad especial de asalto (la Sección 9) y la figura protagonista de la cyborg Motoko Kusanagi. Detrás de la historia y sus personajes, Shirow crea todo un universo estético imponente donde se mezcla la política con la religión, la tecnología con los humanos. El manga va más allá que ninguno preguntándose (y preguntándonos) hasta dónde llegará la tecnología del futuro. El otro gran acierto de Ghost in the Shell, en toda la franquicia, es el de ofrecer un planteamiento filosófico sobre la propia existencia humana en un futuro distópico, o el más recurrente en el género sobre la capacidad de que las máquinas tengan sentimientos. Una obra monumental, propia, de autor total, con la que eleva su propia figura y lo sitúa en el olimpo de los grandes historietistas en Japón.

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Tras el éxito arrollador llegaría una segunda parte que confluiría en el tiempo con el anime que hoy cumple 20 años. En este caso Shirow comenzaría la serie en 1991 y la acabaría en 1997 con la misma editorial. Aunque manteniendo las ideas iniciales, Ghost in The Shell 2: Man/Machine Interface destacaría por un lavado de cara estético donde el autor y la editorial se apoyarían en técnicas digitales dando mayor énfasis a la historia en detalle de la Sección 9.

Ghost in the Shell, el anime

Uno de los mayores logros alcanzados con la franquicia es que tanto los mangas como las producciones para el cine o la televisión han mantenido el mismo nivel y la esencia del imaginario de Shirow. En el caso de la película podríamos poner un punto y aparte, ya que al igual que con Akira, consiguió traspasar la barrera cultural que habitualmente se daba entre Japón y el resto del mundo, el anime no sólo mantenía la esencia, se le añadía un apartado técnico inaudito para unos dibujos que han acabado en el olimpo de las más grandes historias de la ciencia ficción.

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El anime de Mamoru Oshii se estrenaba en los cines hace hoy exactamente 20 años con la difícil tarea de situar el primer manga de Shirow a la altura de la obra de Otomo. Para ello se valieron de muchas de las técnicas utilizadas en Akira. Si en esta última se invirtieron millones de euros para conseguir novedosas técnicas de producción y estilo visual, Ghost in the Shell le va a la saga utilizando una animación milimétrica e impecable, tomando las últimas técnicas de animación por ordenador fusionadas con las técnicas de animación tradicional.

Es tal el derroche que la producción se mantiene hoy como pionera, con muchas escenas donde se superponen el movimiento digital con el dibujo tradicional. Lo mismo ocurre con el uso del color, donde la estridencia tecno que destilan las escenas se mezcla con la decadencia y atmósfera de una urbe claustrofóbica. Los dibujantes pasan días y semanas con secuencias donde esbozan el más mínimo detalle, desde las sombras hasta la arquitectura de cada uno de los edificios.

Mención aparte tiene la banda sonora que acompaña al film. Obra del compositor Kenji Kawai, las partituras con las que acompaña al anime son simplemente brutales. Un prodigio de composiciones minimalistas que escenifican el ambiente opresivo y claustrofóbico de la obra. Un álbum que recomiendo de forma individual. El siguiente vídeo nos muestra a Kawai en orquesta con el tema principal de la obra. Enorme.

Tras la película surgirían varias producciones, todas de gran calidad, aunque destaca de entre estas el anime del 2002 Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, una serie de 26 capítulos en 2 temporadas dirigida por Kenji Kamiyama.

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El último referente a la franquicia ha aparecido este mismo año, en 2015, con la serie Ghost in the Shell: Arise – Alternative Architecture, un re-montaje para la televisión con 10 capítulos y escenas añadidas de las OVAs de Ghost in the Shell ARISE.

Ghost in the Shell, una referencia

¿Quiénes somos y de dónde venimos? A lo largo de la historia del género de la ciencia ficción está es una de las preguntas más recurrentes para desarrollar una trama. Lo hacía la obra de Dick con ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, para más tarde transformarse en una versión muy libre en el cine con el clásico de Scott en Blade Runner. Ghost in the Shell vuelve a plantear esas dudas existenciales, los límites que hay entre lo mecánico y lo humano, el futuro, con distopía o sin ella, donde una máquina puede tener sentimientos, pensar, luego ¿existir?

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Con estos mimbres la obra fue catapultada y venerada en occidente y con el tiempo ha sido un referente para otras tantas producciones, siendo posiblemente Matrix uno de los casos más famosos. Los hermanos Wachowski nunca escondieron la gran influencia que fue para ellos el anime de Oshii tomando de la misma la temática y estética, e incluso más de una toma (como la mítica lluvia digital). El siguiente vídeo es una prueba de ello.

En cualquier caso, estos 20 años que hoy se cumplen son un muy buen momento para volver a visionar el anime, si no lo habéis visto estáis tardando, ya que se trata de una de las grandes obras de ciencia ficción de todos los tiempos. Lo mismo ocurre con el manga, imprescindible para todo aquel que se quiera iniciar en esta maravillosa parte de la cultura nipona.

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