Earth Institute, Columbia University

A través de un pequeño robot submarino, un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia han capturado una extraña secuencia de medusas árticas deslizándose a lo largo del fondo del mar de Chukchi, cerca de Barrow (Alaska). La filmación fue una completa sorpresa para los investigadores, que no esperaban ver medusas durante el invierno ártico.

La investigación, publicada en Marine Ecology, muestra cómo una especie de gran medusa conocida como Chrysaora melanaster es capaz de sobrevivir al invierno ártico en su forma adulta, una etapa de la vida conocida como medusae. Antes de estas observaciones, realizadas entre el 2011 y 2014, se pensaba que las condiciones bajo el mar eran demasiado duras para las medusas adultas durante los meses de invierno, y que esta especie solo podría sobrevivir bajo el hielo ártico durante su etapa como pólipo, un invertebrado marino que libera pequeñas medusas bebé en la primavera.

Para capturar la secuencia, el biólogo marino Andy Juhl y sus colegas del Instituto Earth de la Universidad de Columbia partieron en motos de nieve desde Barrow, Alaska, a varios lugares a lo largo del mar congelado de Chukchi. Después de perforar agujeros a través del hielo de más de un metro, los investigadores enviaron un pequeño vehículo submarino con una cámara a través de las frías aguas. Para su asombro, el sumergible capturó imágenes cautivadoras de estas enormes medusas, algunas de ellas arrastrando sus tentáculos de medio metro detrás de ellas. Las medusas usan estos tentáculos para arrebatar comida del lecho marino.

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El trabajo sugiere que la Chrysaora melanaster es capaz de vivir en su forma adulta durante los meses de invierno, y posiblemente incluso vivir durante años. Juhl ahora sospecha que los inviernos fríos en realidad son realmente buenos para las medusas; la gruesa capa de hielo marino puede actuar como un escudo, protegiéndolas de las aguas turbulentas. Mientras tanto, el agua fría va disminuyendo su metabolismo, permitiendo que las medusas subsistan con muy poca comida. “La vida bajo el hielo marino es como vivir en un refrigerador, todo se ralentiza”, dijo Juhl en un comunicado, y agregó que las floraciones de medusas pueden continuar uno o dos años cubiertas de hielo marino porque en su fase adulta sobreviven.

De hecho, el área de Alaska investigada está sujeta a cambios drásticos sobre el número de medusas cada año. Algunos años casi no existen, y otros hay tantas que las redes de pesca se inundan de ellas. La nueva investigación podría decirnos algo sobre la dinámica de la población de medusas que impulsa estos ciclos. En un apunte más preocupante, el calentamiento de las aguas causadas por el cambio climático podría ser malo para las medusas del norte, las cuales se benefician de las aguas frías y la capa de hielo (a diferencia de otras medusas que se encuentran entre las mayores beneficiarias del calentamiento global).

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Claro que todavía hay una pregunta persistente en el aire: ¿picarán estas medusas?

No lo sé”, dijo Juhl. “No hay mucha gente nadando por la zona para averiguarlo”. [Marine Ecology]