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Ciencia

En Senegal están devolviendo tortugas gigantes a una tierra amenazada por la desertificación. Su capacidad para excavar bajo el suelo esconde una posibilidad extraordinaria

En el Sahel africano, científicos y conservacionistas están reintroduciendo tortugas gigantes capaces de excavar enormes madrigueras. Sus efectos sobre el suelo podrían revelar nuevas formas de proteger ecosistemas amenazados.
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En las tierras áridas del Sahel africano, donde la falta de agua y la degradación del suelo amenazan a comunidades enteras, recuperar la vegetación puede convertirse en una tarea extraordinariamente difícil. Sin embargo, algunos proyectos de conservación están explorando una posibilidad poco convencional: devolver al territorio animales que llevan millones de años adaptándose a estas condiciones.

Uno de ellos es Centrochelys sulcata, la tortuga de espolones africana. Puede superar los 80 kilogramos y tiene unas patas delanteras poderosas, capaces de excavar grandes refugios subterráneos. Estas estructuras le permiten sobrevivir al calor extremo, pero también plantean una pregunta ecológica fascinante: ¿qué sucede con un ecosistema cuando regresa una especie capaz de modificar físicamente el suelo?

Las tortugas gigantes están regresando a una región donde habían desaparecido

En Senegal están devolviendo tortugas gigantes a una tierra amenazada por la desertificación. Su capacidad para excavar bajo el suelo esconde una posibilidad extraordinaria
Un ejemplar de Centrochelys sulcata, una de las tortugas terrestres más grandes del mundo, en su entorno natural del Sahel. © Oryx, Cambridge University Press.

En la reserva de Koyli-Alpha, al norte de Senegal, los conservacionistas trabajan para recuperar poblaciones de una especie afectada por la degradación de su hábitat, la extracción ilegal y otras presiones humanas.

El African Chelonian Institute documenta la reintroducción de 20 ejemplares en 2017, con apoyo de organizaciones dedicadas a la conservación y restauración de ecosistemas. También informa sobre la preparación de otros 38 animales para su liberación.

La iniciativa continúa esfuerzos anteriores. Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en 2006 se liberaron 24 tortugas en una zona protegida de North Ferlo. Cuatro años después, aproximadamente el 80% continuaba con vida.

Estos resultados demostraron que los animales podían readaptarse a su entorno natural, alimentarse, excavar y reproducir comportamientos propios de las poblaciones silvestres.

Bajo sus patas se esconde una herramienta natural para modificar el terreno

En Senegal están devolviendo tortugas gigantes a una tierra amenazada por la desertificación. Su capacidad para excavar bajo el suelo esconde una posibilidad extraordinaria
Las patas delanteras de Centrochelys sulcata están especialmente adaptadas a la excavación de refugios subterráneos. © Tortues Optom.

La principal adaptación de estas tortugas se encuentra bajo la superficie. Para protegerse de las temperaturas extremas, excavan madrigueras que pueden extenderse varios metros y ofrecen condiciones mucho más estables que el exterior. Pero una madriguera no es solamente un refugio. Al desplazar tierra, crear cavidades y modificar la estructura del terreno, los animales producen pequeños espacios con características diferentes de las áreas circundantes.

Este fenómeno forma parte de lo que los ecólogos denominan ingeniería de ecosistemas: organismos capaces de modificar físicamente su ambiente y alterar las condiciones disponibles para otras especies.

Una revisión publicada en Frontiers in Ecology and Evolution identifica a las tortugas excavadoras entre los reptiles que pueden desempeñar esta función. Sin embargo, todavía hay una distancia importante entre modificar localmente el suelo y demostrar que esas excavaciones pueden restaurar la vegetación de grandes superficies.

El efecto sobre la humedad, la germinación y otras especies debe medirse en condiciones concretas, considerando las lluvias, el pastoreo y las características del suelo.

La recuperación del Sahel plantea una pregunta más grande que la reforestación

En Senegal están devolviendo tortugas gigantes a una tierra amenazada por la desertificación. Su capacidad para excavar bajo el suelo esconde una posibilidad extraordinaria
Una tortuga terrestre utiliza un refugio subterráneo. © Tortoise Trust.

Durante décadas, diferentes programas han intentado frenar la degradación del Sahel mediante restauración de suelos, protección de vegetación y plantación de árboles. La recuperación de fauna nativa añade otra dimensión: conservar los procesos ecológicos en los que participan los animales.

En este contexto, proteger a las tortugas puede tener beneficios que todavía necesitan cuantificarse. Un estudio de 2026 publicado en Journal of Zoology sobre otros animales excavadores muestra que sus madrigueras pueden beneficiar a determinados reptiles, aunque los efectos dependen mucho del entorno y no siempre son positivos.

La investigación sobre Centrochelys sulcata deberá determinar hasta qué punto sus excavaciones producen cambios medibles en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas semiáridos.

El regreso de estas tortugas no ha demostrado que sea posible convertir el desierto en un bosque. Pero sí abre una cuestión relevante para la conservación: restaurar un ecosistema puede requerir algo más que devolverle sus plantas. También puede significar recuperar a los animales que durante miles de años contribuyeron a darle forma.

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