Cinco lugares inusuales donde encontrar diamantes

Según un reciente informe, los diamantes se aproximan a una seria crisis de suministro que llegará hacia 2018. Las actuales minas de diamantes se agotan, y la demanda sube, sobre todo debido al tirón de Asia. Sin embargo, un diamante es, al fin y al cabo, un pedacito de carbono cristalizado de la manera correcta. Hay otros lugares, bastante inusuales, donde se podrían encontrar estas piedras preciosas.

Bajo el hielo de la Antártida

Cinco lugares inusuales donde encontrar diamantes

Nombrada en honor a la ciudad sudafricana de Kimberly, que protagonizó una de las fiebres mineras más importantes del siglo XIX, la Kimberlita es una roca famosa por contener diamantes. Donde hay Kimberlita, es probable que haya diamantes, y resulta se han detectado masivos yacimientos de Kimberlita bajo las montañas Prince Charles, en la Antártida.

Afortunadamente para todos, y desgraciadamente para la industria de los diamantes, la minería en la Antártida está prohibida desde 1991 en virtud de un tratado internacional. Si las leyes no surten efecto, la capa de varios kilómetros de hielo que protege los yacimientos, y las temperaturas más frías del planeta también ayudan a que nadie se anime a hincar el pico y la pala por allí.

En un cráter secreto de Siberia

Aunque más bien deberíamos decir que era secreto. El año pasado, los rusos confirmaron la existencia de un cráter de 35 millones de años y 100 kilómetros de diámetro lleno de diamantes al este de Siberia. El cráter se llama Popigai Astroblem, y fue localizado en los años 70, aunque todavía no se ha llegado a explotar debido a la abundancia de la mina rusa Mirny, la mayor del mundo.

Los diamantes de esta zona se formaron debido al mismo impacto que generó el cráter en sí, y son de especial valor no por su aspecto, sino por su dureza, que los hace perfectos para uso industrial. Según el director del Instituto Novosibirsk de Geología y Mineralogía, Popigai supera diez veces en abundancia al yacimiento conocido más grande.

En la atmósfera de Saturno y Júpiter

Cinco lugares inusuales donde encontrar diamantes

Según los cálculos de los astrónomos, las altas presiones de la atmósfera de Júpiter y Saturno sería suficiente para que, literalmente, lluevan diamantes en ambos planetas. El carbono proviene de la actividad eléctrica y el metano.

A medida que el carbono baja, las altas presiones lo transforman primero en grafito y luego en diamante. cuando llega al núcleo del planeta, el diamante se funde y desaparece por el calor. Por supuesto, no hay tecnología conocida que nos permita entrar en semejante atmósfera sin ser destruidos, pero la idea de una lluvia de diamantes es bastante evocadora (o terrorífica).

En un planeta hecho de diamante

Cinco lugares inusuales donde encontrar diamantes

Primero, los astrónomos descubrieron un planeta cuya superficie está completamente cubierta de diamantes (al menos según las estimaciones, claro). Después, se descubrió un segundo planeta del tamaño de Júpiter cuya densidad es tan extrema (20 veces la de Júpiter) que la única explicación es que todo el planeta sea un descomunal diamante. Un primer problema para explotar esta joya espacial es que está a 4.000 años luz de La Tierra.

En un laboratorio

Cinco lugares inusuales donde encontrar diamantes

Volvemos a la Tierra para este último. Aparte de la parafernalia de marketing, el diamante tiene propiedades únicas que lo hacen muy útil como herramienta de corte o material conductor. El 90% de los diamantes de uso industrial que se utilizan hoy son sintéticos y provienen de un laboratorio.

La mejor parte es que es imposible distinguir a simple vista un diamante sintético de uno natural. Por supuesto, esto es algo que preocupa mucho a la industria de la joyería, que hasta ha inventado dispositivos para diferenciarlos. A pesar de la abundante producción de diamantes de laboratorio, sólo un 2% termina en el mercado de la joyería.

Es probable que un laboratorio no suene muy romántico, pero tampoco lo es una mina. Mientras siga siendo un negocio rentable, y mientras sigamos creyendo estúpidamente en los diamantes como una representación preciosa del amor, la industria de la joyería seguirá cavando enormes agujeros en el suelo y destrozando el medio ambiente. Quizá si nos vendieran la idea de un diamante único, generado en un laboratorio a partir de un material con un valor sentimental para nosotros las cosas fueran distintas. Quizá no. El ciclo del carbono tiene su propia poesía

Foto: Diamantes sintéticos bajo el microscopio electrónico. Ludvig14/Wikimedia Commons