Hay algo fascinante en las máquinas que funcionan sin electricidad ni microcontroladores, aunque lleven siglos entre nosotros. ¿Te has preguntado alguna vez cómo consiguen que la bola blanca salga siempre de la mesa de billar, pero las demás se queden atrapadas dentro?

Si has respondido que es por el tamaño, no te falta razón: el sistema que se usaba tradicionalmente en las mesas operadas con monedas era que la bola blanca fuera más grande o más densa que las otras. Aunque sólo tuviera unos milímetros de más (de 5,72 a 6 cm en el caso del pool), esto la forzaba a tomar un camino distinto al resto de las bolas para regresar al exterior. Pero no, no es el mecanismo que se utiliza en las mesas modernas ni en las de competición.

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La profesionalización del billar consiguió que la mayoría de las mesas modernas respeten más o menos el tamaño y el peso reglamentario de todas las bolas. En estos casos, la bola blanca se fabrica con una capa de hierro por debajo de la pintura, para que un potente imán en el interior de la mesa pueda separarla del resto por el camino. Lo explican con una espectacular animación 3D en el último episodio de Machines: How They Work, el programa de Discovery Science:

Cuando el jugador introduce una bola cualquiera en un agujero (o tronera), ésta es conducida por una laberíntica serie de pistas en forma de araña hasta el estante donde acaban cayendo las otras catorce. Si el jugador mete la bola blanca por accidente, el imán del que hablábamos la aparta del camino y la lleva hasta el túnel por donde sale de nuevo al exterior. Una y otra vez.

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El vídeo también explica cómo las mesas de bar saben que has pagado la partida: de nuevo es un imán el que se asegura de que has introducido las monedas, y luego éstas activan una serie de palancas de acero que acaban liberando a las quince bolas de su estante. Bueno, es más llamativo verlo en 3D.

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