Las cámaras IP, o cámaras web inalámbricas son un invento excelente para montar nuestra propia red de vigilancia doméstica, pero también son un peligro para la privacidad si no se protegen adecuadamente. La FTC estadounidense ha publicado una pequeña lista de normas muy básicas para mantener el interior de nuestro hogar a salvo de miradas ajenas.

  • Asegurar el Router: Las cámaras IP se llaman así precisamente porque no dependen de un ordenador para transmitir imágenes, sino que cuentan con su propia dirección IP en una red. Se conectan a la red WiFi de casa como un equipo más. Eso quiere decir que la seguridad empieza por la de la citada red. Es importante (y no solo para las cámaras) cambiar la contraseña de serie del Router, y establecer una contraseña de acceso a nuestra red. Si la cámara soporta sistemas de seguridad como el WPA2, es recomendable activarlos.
  • Asegurar la cámara: Las cámaras IP funcionan casi como un Router en miniatura. Su acceso se puede proteger mediante su propia contraseña. Como en el caso del router central, es conveniente cambiar la contraseña de serie del fabricante por una más sólida.
  • Cifrar las conexiones: Si tu cámara lo permite, aplica un cifrado de datos como el SSL a la conexión. Generalmente esta opción está disponible en el propio menú de configuración del dispositivo.

Estas precauciones son muy básicas, y es probable que ya las hayas tenido en cuenta. Si no es así, ahora es un buen momento. También es buena idea revisar de vez en cuando la página de soporte técnico del fabricante, ya que a veces lanzan actualizaciones del firmware o boletines de seguridad muy interesantes. [Federal Trade Commission vía Avast Blog]

Foto: Davide Restivo / Flickr