Todos vivimos en una especie de burbuja invisible que llamamos nuestro “espacio personal”. Si una persona ajena permanece demasiado tiempo en nuestra burbuja, nos sentimos incómodos. Sin embargo, el espacio personal varía según la cultura. Estos son los diferentes niveles según el país en el que vives.

Un estudio reciente publicado en el Journal de Cross Cultural Psychology demuestra que la cultura juega un papel muy importante en el concepto de espacio personal. Utilizando un esquema gráfico, los investigadores realizaron una encuesta en la cual preguntaron a 9.000 participantes de 42 países diferentes la distancia que tendrían que mantener personas extrañas, desconocidos y amigos cercanos para sentirse cómodos.

Países en donde las personas valoraban mucho el espacio personal incluían Rumanía, Hungría, Arabia Saudí, Turquía y Uganda. Los encuestados de estos países prefieren que las personas mantengan 120 cm, un poco más de un metro, de distancia. Al otro lado, participantes de Argentina, Perú, Bulgaria, Ucrania y Austria no tienen problema si estás a unos 90 cm, o menos de un metro, de ellos. Personas de Estados Unidos esperan que las personas ajenas mantengan 95 cm de distancia.

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Dicho esto, a ninguno le gusta que un extraño esté a menos de medio metro de ellos. Así que deja de hacerlo. Hay algunas excepciones, como si estás en un vagón de metro con muchas personas y no puedes evitar acercarte. Es importante destacar que las mujeres y las personas mayores de todas las culturas encuestados necesitaban más espacio.

El concepto de espacio personal cambia si conoces a la persona, especialmente si las conoces de forma íntima. Los noruegos, por ejemplo, se acercan mucho a esos que consideran buenos amigos. Los alemanes y rumanos hacen lo mismo. Participantes de Arabia Saudí, sin embargo, dijeron que les gusta mantener una cierta distancia hasta con los que consideran sus mejores amigos. El clima puede tener algo que ver con esto, según los investigadores. Por ejemplo, encontraron que los participantes de países con un clima frío eran más propensos a acercarse a sus amigos íntimos, quizá para mantenerse calientes.