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Hoy podemos cultivar cualquier tejido genéticamente idéntico al de una persona. Para ello solo tenemos que recurrir a las células madre pluripotentes inducidas, una técnica que ha revolucionado la medicina. Pero, ¿y si no necesitáramos estas células? ¿Y si pudiéramos convertir una célula en otra directamente?

Las células madre pluripotentes inducidas es lo que resulta cuando tratamos una célula humana adulta para que revierta a su estado embrionario, un estado en el que puede convertirse en cualquier otro tipo de célula que elijamos: hueso, piel, músculos, tejido nervioso... La técnica se descubrió en 2006 y se realiza exponiendo la célula a una proteína llamada factor de transcripción que está diseñada con una secuencia específica de ADN que regula la expresión de genes en la célula.

La técnica es de un valor incalculable para campos como el de los transplantes, pero no está exenta de inconvenientes. El principal es que inducir células adultas para que reviertan a su estado original es un proceso lento, delicado y costoso.

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Actualmente conocemos solo un puñado de factores de transcripción, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan ha desarrollado un proceso que podría automatizar por completo la reprogramación celular sin necesidad de usar factores de transcripción para devolver a la célula a su estado embrionario. El cambio sería directo. Pasaríamos, por ejemplo, de una célula de piel a una de tejido óseo.

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La técnica se basa en todos los nuevos datos que conocemos sobre la estructura de nuestro ADN para crear un modelo tridimensional del genoma. Un algoritmo se encarga de determinar que cadenas de proteínas es preciso modificar y en qué momentos.

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La técnica no ha pasado aún del modelo teórico, pero en principio se podría aplicar en laboratorio, que es el siguiente paso que quieren dar los investigadores. Si logran llevarla a la práctica, no solo revolucionaría la ingeniería de tejidos para cultivar recambios genéticamente idénticos a los del receptor, también abriría nuevas puertas a la curación de enfermedades de origen genético como el cáncer. Equivaldría, en esencia, a tener un mapa preciso de cada tipo de célula y la capacidad de reprogramarla para que revierta a su estado normal o se convierta en otra cosa con solo activar un algoritmo. [Proceedings of the National Academy of Sciences vía Science Alert]