Foto: pixino / Shutterstock

Si dejas una cámara grabando, esta registrará todo lo que pase por delante de ella. Un equipo de investigadores del departamento de computación de la Universidad de Rice trabajan en RedEye, una plataforma de vídeo capaz de entender lo que está viendo para grabar no imágenes, sino solo recuerdos o información relevante.

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El cerebro de esta plataforma es una red neural que procesa las imágenes antes de almacenarlas. Se trata, en definitiva, de que la cámara entienda lo que está viendo como lo haría un ser humano. Para ello, en lugar de almacenar los datos de la grabación tal cual, los pasan por una serie de algoritmos que hacen de filtro. El objetivo no es eliminar el metraje de un vídeo como si lo editáramos de manera tradicional, sino determinar qué elementos de la imagen son importantes, y esos elementos dependen por entero del contexto.

En la cámara de seguridad de un automóvil, por ejemplo, lo importante no es tanto identificar la matrícula de cada coche que pasa, sino determinar su posición, trayectoria y velocidad. La matrícula es algo necesario solamente si el vehículo se ve implicado en un accidente. El paisaje por el que vamos pasando tampoco es importante en este caso. Por contra, si pensamos en una cámara para uso lúdico que estuviera siempre funcionando, probablemente los elementos importantes serían otros: miradas, gestos, un paisaje... Incluso sería útil en el ámbito de la privacidad, porque una cámara de seguridad equipada con RedEye no grabaría absolutamente todas las personas que pasan frente a ella, sino que seleccionaría las que fueran relevantes en un incidente determinado.

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Las ventajas de un sistema así son muchas. Para empezar permitiría reducir de una manera brutal el tamaño de los archivos de vídeo. Según el estudio presentado sobre esta plataforma, el consumo energético de la cámara se reduce hasta en un 85%. El almacenamiento de datos cae a la mitad con un sistema así.

El trabajo de los investigadores aún no ha terminado, pero abre la puerta a una nueva manera de entender el vídeo y podría utilizarse en aplicaciones que van desde las cámaras de seguridad hasta dispositivos wearables que graben los momentos que realmente queremos conservar. En el futuro, quizá incluso puedan convertirse en los ojos de un robot o dron capaz de entender lo que ve. [Universidad de Rice vía Popular Science]


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