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Ciencia

Científicos mapearon una “sopa de metales” a 2 kilómetros bajo un volcán activo del Caribe, sin perforar un solo metro de roca

Bajo el volcán Soufrière Hills, en la isla caribeña de Montserrat, hay una bolsa de líquido caliente y salado que podría contener litio, cobre y otros metales críticos para la transición energética. Nadie perforó el volcán para encontrarla: un equipo de la Universidad de Oxford la detectó escuchando, literalmente, cómo viajan las ondas sísmicas a través de la roca
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El hallazgo, publicado en Geophysical Research Letters por un equipo liderado por Nikolaos Bogiatzis, de la Universidad de Oxford, combinó los tiempos de viaje de ondas sísmicas P y S con la ubicación de miles de microterremotos registrados bajo el volcán, para reconstruir en tres dimensiones qué tipo de material hay a distintas profundidades del subsuelo. El análisis de esas velocidades sísmicas, junto con la relación entre ondas P y S, permitió a los investigadores distinguir entre roca fundida, arcilla y una tercera categoría: una lente subvolcánica saturada de fluido, y presumiblemente rica en metales, ubicada a entre 2 y 3 kilómetros de profundidad.

Es una diferencia de método relevante: la exploración minera tradicional necesita perforar para confirmar qué hay bajo tierra, un proceso caro, lento y con impacto directo sobre el terreno. La técnica sísmica, en cambio, permite anticipar zonas de interés usando datos que ya se recolectan de forma rutinaria en volcanes activos por motivos de vigilancia y prevención de erupciones.

De dónde viene esa “sopa de metales”

Magma
© Pawel Czerwinski – Unsplash

El propio equipo describe el fenómeno como una salmuera magmática subvolcánica, formada cuando fluidos supercríticos que se desprenden del magma, a medida que este asciende y cristaliza, se separan en distintas fases. El resultado son líquidos hipersalinos con capacidad de transportar y concentrar metales críticos, el mismo mecanismo geológico que, a lo largo de millones de años, dio origen a buena parte de los yacimientos metálicos que hoy se explotan en superficie en distintas partes del mundo.

La diferencia con una mina convencional es que, en este caso, el proceso de concentración de metales todavía está en marcha: no se trata de un depósito fósil ya formado y enfriado, sino de un sistema activo, alimentado por la propia actividad del volcán.

Un volcán que sigue activo, aunque en pausa eruptiva

Erupcion Soufriere Hills
© By NASA International Space Station, Expedition 21 crew – http://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=40803&src=eoa-iotd, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8160520

Soufrière Hills es un volcán de tipo estratovolcán, formado en el límite entre la placa tectónica del Atlántico y la placa del Caribe, y forma parte del arco volcánico de las Antillas Menores. Entró en erupción de forma continua entre 1995 y 2010, con importantes flujos piroclásticos, y desde febrero de ese año permanece en pausa eruptiva, aunque sigue clasificado como activo y monitoreado de cerca por las autoridades científicas de la isla.

Ese monitoreo constante es, justamente, lo que hizo posible este hallazgo: los investigadores no instalaron sensores nuevos para el estudio, sino que reutilizaron años de datos sísmicos ya recolectados con fines de vigilancia volcánica, aplicándoles una técnica de inversión conjunta que hasta ahora no se había usado con este objetivo en Montserrat.

Por qué estos metales importan tanto ahora mismo

Turbinas eólicas, paneles solares, baterías de vehículos eléctricos y buena parte de la infraestructura pensada para la transición hacia una economía de bajas emisiones dependen de un grupo relativamente reducido de metales, algunos de ellos escasos o concentrados en pocos países productores. Encontrar nuevas fuentes de esos materiales, y hacerlo con técnicas que no requieran perforar directamente el subsuelo de un volcán activo, es una línea de investigación con implicancias tanto científicas como económicas.

Los propios autores remarcan que hace falta trabajo adicional para determinar con precisión qué metales contiene esta lente de salmuera y en qué concentraciones, algo que en la práctica sí requerirá, en algún momento, algún tipo de perforación exploratoria. Lo que el estudio demuestra, mientras tanto, es que es posible identificar con antelación dónde vale la pena buscar, antes de asumir el costo y el riesgo de perforar un volcán activo a ciegas.

Los volcanes como ventana a los procesos que forman metales

El hallazgo de Montserrat se suma a una línea de investigación que en los últimos años viene mostrando, con cada vez más detalle, la conexión directa entre la actividad volcánica y la formación de depósitos metálicos. Un caso que llamó la atención en 2025 fue el del volcán Erebus, en la Antártida, donde se detectó una emisión constante de polvo de oro cristalizado, en cantidades dispersadas por el viento hasta 1000 kilómetros del cráter. Ambos casos ilustran el mismo principio de fondo: los volcanes no son solo fuentes de riesgo geológico, sino también canales activos de transporte de materiales desde el interior de la Tierra hacia la superficie, un proceso que la ciencia recién está aprendiendo a leer con precisión mientras todavía está ocurriendo.

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