Imagen: Los restos del bombardero Lady Be Good en el desierto. Wikimedia Commons

Era el mes de noviembre de 1958 cuando un equipo de exploración petrolera británica sobrevolaba el desierto de Libia y se encuentran con algo inesperado. Se trataba de los restos de un avión del ejército de Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial. Tras un análisis sobre el terreno lo identifican como un bombardero B-24. Se trataba del Lady Be Good, el avión que había desaparecido en 1943 sin rastro. Tras un segundo análisis no parece que tras 15 años de misterio ahora se vaya a resolver. El avión tiene partes intactas y no hay restos de la tripulación por ningún lado.

A finales de los 50 el desierto libio fue escenario de multitud de prospecciones petrolíferas. Allí se enviaban equipos con el fin de hallar yacimientos. Así fue como este equipo de topógrafos británicos dieron con un avión con divisas de la USAAF. El equipo encontró que el ambiente del desierto había conservado partes de la aeronave asombrosamente bien; todavía tenía en perfecto estado las ametralladoras del calibre 50 del bombardero, la radio estaba en buenas condiciones, uno de los motores todavía era funcional e incluso habían en el interior recipientes llenos de agua. Sin embargo, nada de los restos de la tripulación.

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Tras el aviso de este equipo británico hubo un gran revuelo y muchos no creyeron la versión de los topógrafos, finalmente el Ejército de Estados Unidos iría allí un año más tarde en una operación de búsqueda y con la única finalidad de recorrer el desierto y encontrar los restos de la tripulación.

Buscando el Lady Be Good

Imagen: Fotografía tomada al momento de ser descubierto los restos en 1958. Wikimedia Commons

El bombardero aliado había desaparecido el 4 de abril de 1943 cuando estaba planeada la misión 109, un bombardeo del puerto de Nápoles. A la vuelta de la misión el Lady Be Good había perdido contacto con el control de tierra y nunca llegó a la base en Libia. Lo último que se supo por radio fueron las palabras del teniente Hatton pidiendo rumbo ya que no sabía donde se encontraba. La USAAF llevó a cabo una búsqueda sin resultado, por lo que finalmente dieron a la tripulación por muerta, seguramente en algún punto del Mar Mediterráneo tras desorientarse.

Por tanto habían pasado 15 años desde aquel día, ¿podría ser que siguieran con vida? Había una pequeña y casi irreal posibilidad según la situación explicada por los topógrafos. Cuando el equipo estadounidense de búsqueda llegó al terreno se dividieron en varios equipos y comenzaron a alejarse de los restos del avión. Por el camino se encontraron varios marcadores de flecha improvisados a diferentes distancias del noroeste de la zona. Las señales estaban hechas con botas y otras con restos de paracaídas sujetos por rocas. Siguieron todas y cada una de estas señales pero no tuvieron éxito.

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Antes de continuar con la historia conviene conocer a los miembros de la tripulación de este bombardero de la Segunda Guerra Mundial cuyo nombre fue bautizado en recuerdo de la película donde actúa Eleanor Powell (1941). El Lady Be Good estaba formado por:

  • Piloto: Teniente William J. Hatton
  • Copiloto: Teniente Segundo Robert F. Toner
  • Navegante: Teniente Segundo DP. Hays
  • Visor de Bombardeo: Teniente Segundo John S. Woravka
  • Ingeniero de vuelo: Sargento Harold J. Kipslinger
  • Operador de radio: Sargento Robert E. LaMotte
  • Artillero: Sargento Samuel E. Adams
  • Artillero: Sargento Vernon L. Moore
  • Artillero: Sargento Guy E. Shelley

La búsqueda oficial acaba siendo suspendida a causa de los problemas que tiene el equipo de rescate debido a las duras condiciones ambientales del desierto. Unos meses después se reanuda y casi por accidente dan con la tripulación, con todos menos uno de ellos.

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Era el año 1960, más de 16 años desde la desaparición. Así, en combinación con los hallazgos del lugar del accidente y las pistas que se encontraron con los restos de la tripulación, un equipo de investigadores logra contar al mundo la historia de los últimos días de estos hombres.

La verdad sobre el Lady Be Good

Imagen: Tripulación del Lady Be Good. Wikimedia Commons

Como decíamos al comienzo, el bombero tenía una misión en Nápoles. El avión partía desde una pista de aterrizaje en la ciudad de Soluch (Libia). Una tormenta ese día había dificultado la misión de todos los bombarderos y aunque el Lady Be Good pudo llevar a cabo la misión, a la vuelta las fuertes sacudidas de viento lo fueron empujando de la ruta hacia la base. Las últimas palabras de la tripulación fueron las de Hatton pidiendo posición.

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Una vez se percatan de que están totalmente perdidos y desorientados, varios miembros de la tripulación comienzan a escribir en sus blocs de notas sobre la situación. Es de noche, con una tormenta de arena que no permitía la visibilidad, con el peligro que suponía el poco combustible que le quedaba al avión e incluso probablemente pensando que se encontraban encima del mar Mediterráneo... así que los nueve hombres se pusieron los paracaídas y abandonaron el bombardero, siendo el último de ellos el teniente Woravka.

Es probable que en este punto y siguiendo la línea oficial de la investigación, los hombres se sorprendieran cuando en vez del mar se encontraron con sus botas en la arena del desierto. También es probable que el uso de los revólveres y las pistolas de bengala hiciera posible el reencuentro en el desierto de los supervivientes.

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Una vez reagrupados decidieron ponerse en marcha inmediatamente, faltaba el teniente Woravka, así que deciden ir en su búsqueda pero no logran dar con él. Había que darse prisa, sobre todo sabiendo que el lugar es implacable y que el mismo desierto de Libia, espacio donde ellos mismos convivían en la base, podía alcanzar temperaturas diurnas de más de 50 grados. Mientras, el Lady Bee Good habría volado algunos minutos más desde el punto de salto de la tripulación y descendido lentamente. Aparentemente tocó tierra a baja velocidad y se partió en dos sin desintegrarse sus partes, quedando a una distancia de unos 27 km del punto de reunión de la tripulación. Es decir, que a 27 kilómetros de ellos siempre estuvo el avión, con la radio utilizable y el suministro de alimentos y agua.

Imagen: Así estaban las ametralladoras del Lady Be Good. Wikimedia Commons

La tripulación se pone de acuerdo y deciden ir hacia el noroeste. Estiman que la base aérea en Soluch debe estar en esa dirección y se ponen en ruta junto a los suministros que llevaban encima. Según sus cálculos no serían más de 150 km a la misma (la realidad es que estaban a 640 km).

Cuando los restos del avión fueron encontrados en 1958 los expertos en supervivencia de la zona estimaron que como mucho, los hombres sólo podían haber recorrido unos 50 km dadas las condiciones y lo presuntamente poco preparados que estaban para sobrevivir en el desierto. Para sorpresa de los investigadores, se encontraron los restos del primer grupo de hombres a 128 km al norte de la zona donde habían caído.

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Este primer grupo eran cinco cuerpos, todos ellos estrechamente agrupados en un área plagada de efectos personales como carteras, linternas, restos de paracaídas, chaquetas, kits de primeros auxilios y, posiblemente lo más importante, la agenda de Robert Toner, la cual describía los últimos ocho días del hombre, ocho días al límite descritos de la siguiente forma:

Domingo 4 de abril de 1943

Nápoles – 28 lugares, perdidos en el regreso, sin gasolina, saltamos, aterrizamos en el desierto a las 02:00 de la mañana. Nadie está gravemente herido. No podemos encontrar a John, todos los demás están presentes.

Lunes 5

Comenzamos a caminar, seguimos sin John, unas pocas raciones, media cantimplora con agua. Sol bastante caliente. Buena brisa . Noche muy fría. Sin dormir. Descansado y caminando.

Martes 6

Descansado a las 11:30, el sol todavía muy caliente, no hay brisa, en el infierno, no hay aviones, etc… descanso hasta las 5:00 PM. Caminando y descansando toda la noche, 15 caminando, 5 descansando.

Miércoles 7 de abril de 1943

Misma rutina, todo el mundo muy débil, no llegaremos muy lejos, rezando todo el tiempo, muy caliente, infierno. No puedo dormir, todos están doloridos en el suelo.

Jueves 8

Las dunas de arena nos golpean, muy miserable, sopla buen viento pero con arena, cada uno está ahora muy débil, pienso en Sam y Moore que estén bien. Los ojos de LaMotte se han ido, los ojos del resto están muy mal.

9 de abril

Shelly muerto, Moore separado en busca de ayuda, el resto de nosotros muy débil, ojos en mal estado, nadie quiere viajar más, todos quieren morir. Muy poco agua, las noches son de 35 grados, buen viento, sin refugio, un paracaídas se fue.

Sábado 10 de abril de 1943

Aún rezando en busca de ayuda. No hay señales de nada, un par de pájaros, buen viento. Realmente débil ahora, no puedo caminar, dolores por todas partes, todos quieren morir. Noches muy frías. Sin dormir.

Domingo 11

A la espera de ayuda, todavía rezando. Ojos muy mal. Malestar general, podríamos conseguirlo si tuviéramos agua, solo un poco para sacar nuestra lengua, para tener esperanza en busca de ayuda pronto, no hay descanso, todavía en el mismo lugar.

Lunes 12

Sin ayuda todavía, noche muy fría.

Imagen: Restos del Lady Be Good. Wikimedia Commons

Esa última entrada del día 12, suponemos que agonizando, es la última que escribió Toner. Lo hizo con una letra diferente, escrito a lápiz con unas líneas gruesas que detonaban el estado físico del hombre. De los tres miembros que continuaron con él, finalmente se encontraron los restos de dos, el Sargento Guy Shelley, a 33 km al norte de sus cinco compañeros, y el sargento Harold J. Kipslinger, probablemente el último en caer y a quien encontraron sorprendentemente a 100 km. Mientras, el hombre que supuestamente fue solo en busca de ayuda según narraba Toner, el Sargento Moore, jamás fue localizado.

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A finales de ese mismo año se encontraron los restos del teniente Woravka, el último en tirarse del bombardero. Lo encontraron a pocos kilómetros del lugar del accidente. Su paracaídas estaba todavía unido al hombre y al parecer no había funcionado correctamente, por lo que murió al caer. Probablemente el más afortunado de todos.

Finalmente los investigadores dieron por finalizada la larga búsqueda de los hombres que un día desaparecieron junto al Lady Be Good. Podían haber aumentado las posibilidades de sobrevivir de haber dado con el bombardero a pocos kilómetros de donde se encontraban. Allí tenían víveres y una radio con la que posiblemente podrían haber pedido ayuda. Obviamente no tenían manera de saber hasta que punto su salvación estaba justo en el camino contrario.

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De lo que no hay duda es de que se trataba de tipos realmente duros. Ante la dureza implacable del desierto fueron capaces de sobrevivir una semana con media cantimplora de agua para compartir. Una auténtica proeza.


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