Árbol genealógico. Getty

Un nuevo árbol genealógico de los perros con más de 160 razas revela la historia escondida y poco conocida del mejor amigo del hombre. Además, el trabajo muestra cómo el estudio de los genomas caninos podría ayudar con la investigación de enfermedades humanas.

Lo cierto es que los investigadores son los primeros en otorgarle al trabajo la categoría de árbol genealógico “definitivo”. Es posible que una de las claves sea que no sólo arrojan luz sobre las diferentes razas, también revela por qué algunas son más propensas a las mismas enfermedades a pesar de que parecen ser muy diferentes. Según Elaine Ostrander, coautora de la investigación:

Queríamos saber cómo se formaron las razas y eso no es algo que se haya hecho de una manera grande y sistemática. Ahora tenemos una buena manera de estudiar y entender cómo varias mutaciones de las enfermedades han emigrado alrededor de las razas de perros.

En el estudio publicado los científicos examinaron los genomas de 1.346 perros para crear uno de los mapas más diversos producidos hasta la fecha, uno donde trazaron la relación entre razas. El mapa muestra los tipos de perro que las personas cruzaron para crear razas modernas y revela que los caninos criados para realizar funciones similares no comparten necesariamente los mismos orígenes. El análisis incluso sugiere un tipo de perro antiguo que podría haber llegado a las Américas miles de años antes de que Cristóbal Colón llegara al Nuevo Mundo.

Árbol genealógico. Getty

Lo cierto es que de las 160 razas estudiadas, 150 se agruparon en sólo 23 grupos diferentes. Los 23 grupos parecen estar definidos en gran parte por la ubicación geográfica, los atributos físicos o habilidades como la capacidad de cazar por el olor. De hecho creen que no fue hasta hace unos 300 años que el desarrollo de las razas comenzó a ser impulsado por la “moda”, lo que finalmente resultó en las razas modernas que se ven hoy en cada grupo. Según Dayna Dreger, otra autora de la investigación:

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Cuando los seres humanos comenzaron a vivir con perros, no era tanto sobre la estética y más sobre la supervivencia y hacer la vida más fácil a nosotros mismos.

El equipo también observó qué razas en diferentes grupos comparten patrones particulares en su ADN, descifrando su evolución. Entre los hallazgos, los resultados muestran que mientras que el labrador es principalmente un producto de la cría dentro del grupo del perro perdiguero, su pariente cercano el golden retriever (o cobrador dorado) difiere compartiendo parte del material genético con el setter irlandés, el setter inglés y el Airedale Terrier.

Mientras tanto, la división dentro del grupo del perro perdiguero fue señalada a partir de los datos genéticos hasta el año 1895, ligando cuidadosamente con los expedientes históricos de la cría selectiva para los perros entre 1868 y 1890.

El increíble viaje de los perros

Brigitte Bardot y su perro. AP

Los hallazgos arqueológicos han sugerido previamente que los primeros colonos que llegaron a Estados Unidos hace más de 10.000 años llevaron consigo a sus compañeros caninos, aunque se pensó que habían sido reemplazados por animales traídos durante la colonización europea.

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La mayoría de las razas en el estudio surgió de grupos de perros que se originaron en Europa y Asia. Sin embargo, los perros domésticos llegaron a las Américas hace miles de años, cuando la gente cruzó el estrecho de Bering que entre Alaska y Siberia.

Estos perros del Nuevo Mundo desaparecieron más tarde, cuando los perros europeos y asiáticos llegaron a América. Los investigadores han buscado el legado genético de estos antiguos caninos en el ADN de las razas americanas modernas, pero han encontrado poca evidencia hasta ahora. Según Dreger:

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Si tenemos esta firma genética que dice que estos perros de América Central son diferentes y únicos en comparación con las razas europeas modernas que tenemos, la siguiente pregunta que tenemos es ¿cómo llegaron hasta allí? Si no llegaron con la colonización europea de América Central, entonces podrían haber estado con la gente que estaba allí antes de la colonización europea.

Perros en Alemania. AP

Por último, la investigación aclara una serie de enigmas, incluyendo por qué el Retriever de Nueva Escocia es propenso a una enfermedad ocular típicamente encontrada en razas como los collies.

Los investigadores creen que gracias al estudio se podrá ayudar en el diagnóstico de enfermedades en perros domésticos. Además, también apuntan que podría ayudar al estudio de las enfermedades humanas.

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Los perros y las personas pueden sufrir de condiciones similares como la epilepsia. En los seres humanos puede haber cientos de genes que pueden influir en esa enfermedad. Sin embargo, debido a que las razas de perros están relativamente aisladas genéticamente, cada raza puede llevar sólo uno o dos de los genes involucrados en la epilepsia. Por ello los investigadores concluyen que “al estudiar los perros, podemos mirar cada gen individualmente. Y quizás ayudarnos a nosotros mismos”. [Nature]