“¿Mataron los cometas a los dinosaurios?”, preguntaba una portada de la revista Time en 1985. Los astrofísicos Daniel Whitmire y John Matese habían vinculado por primera vez las extinciones masivas de la Tierra con el Planeta X, el hipotético noveno planeta del sistema solar que llevamos buscando más de cien años.

La posibilidad de que el Planeta X exista ha pasado a ser muy real en los últimos meses. Investigadores de Caltech presentaron en enero una serie de cálculos y simulaciones que sugieren que hay un astro de masa 10 veces mayor que la Tierra a unas mil unidades astronómicas de nosotros. Desde su escondite, el Planeta X consigue alterar los movimientos de planetoides y planetas, como Sedna o Neptuno. Un hallazgo reciente ratifica esta hipótesis; sin embargo, los telescopios siguen sin hacer una detección directa.

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Whitmire, ahora astrofísico retirado y profesor de matemáticas en la Universidad de Arkansas, ha aprovechado el ruido de estos meses para darle visibilidad a su vieja teoría. En las Monthly Notices de la Real Sociedad Astronómica, el científico explica cómo el hipotético planeta puede desencadenar lluvias de cometas periódicas, que encajan con las extinciones masivas de la Tierra —entre ellas la de los dinosaurios.

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Un estudio del registro fósil afirmaba en 2010 que la Tierra sufre una extinción en masa cada 27 millones de años, una alarmante periodicidad que se repite desde hace 500 millones de años. Daniel Whitmire utiliza este hallazgo de la paleontología para validar su propia teoría. Según el astrofísico retirado, el Planeta X (que tiene una órbita inclinada) pasa cada aproximadamente 27 millones de años por el cinturón de Kuiper y empuja a los comentas de la formación hacia el interior del sistema solar. Muchos de estos cometas se desintegran a medida que se acercan al Sol —reduciendo la cantidad de luz que llega a la Tierra—, y otros consiguen impactar contra nuestro planeta.

Cuando publicaron el estudio original (Nature, 1985), Whitmire y Matese creían que el Planeta X estaba a 100 unidades astronómicas del Sol y era entre una y cinco veces más masivo que la Tierra —números mucho menores que los calculados por Konstantin Batygin y Mike Brown, de Caltech, en 2016. Con John Matese jubilado (fue el autor de la hipótesis del planeta Tyche en 1999), Whitmire renueva su teoría y nos recuerda que nunca ha sido refutada, lo que alimenta un poco más el misterio del esquivo Planeta X. [vía Phys]


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