Aún estamos muy lejos de una tecnología como la de los robots de Transformers, pero este material desarrollado por ingenieros de la Universidad del Estado de Washington podría considerarse un pariente muy, muy remoto en la línea evolutiva de Optimus Prime. Se trata de un material capaz de cambiar de forma entre varios estados e incluso ensamblarse en formas relativamente complejas.

No es la primera vez que vemos un material capaz de cambiar de forma cuando se somete a cambios en sus condiciones ambientales. La novedad de este es que es multifunción. No solo cambia de forma. También es capaz de recordar la que tenía y volver a ella, o de adoptar nuevas formas las veces que haga falta.

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La clave de ello son un nuevo tipo de moléculas de cadena larga llamadas Redes cristalinas líquidas (liquid crystalline networks o LCN por sus siglas en inglés). Al exponerse al calor o a la luz en diferentes frecuencias las moléculas reaccionan con distintas funciones. La luz ultravioleta,por ejemplo, hace que el material se cure de posibles daños. La luz en otro espectro hace que recuerde diferentes formas, mientras que el calor permite que se ensamble en esas formas sencillas como un tetraedro. Todas estas funciones ya eran posibles por separado. Lo que ha hecho Michael Kessler, profesor del departamento de Ingeniería mecánica de materiales en la Universidad del Estado de Washington ha sido combinar todas las funciones en un único material.

La flexibilidad de la sustancia a la hora de realizar diferentes funciones la hace muy valiosa para aplicaciones médicas o de ingeniería. Pensemos, por ejemplo, en estructuras capaces de desplegar los paneles solares de un satélite sin necesidad de partes mecánicas o fuentes de energía. Sus creadores ya han solicitado una patente preliminar. [Applied Materials & Interfaces vía Phys.org]


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