Submarinos monstruosos, trineos de combate, un gigantesco topo submarino o incluso un cañón tan grande que no aguanta su propio retroceso. La antigua URSS, hace no mucho, llevaba a cabo una carrera tecnológica junto Estados Unidos hasta las últimas consecuencias. Estas son algunas de las ideas que se llevaron a cabo.

Seguro que no estamos descubriendo nada si decimos que, muy a nuestro pesar, las guerras han acabado impulsando la innovación en muchos campos. En el primer puesto sin duda se encuentra el desarrollo de armamento militar. Así que hoy vamos a hablar de la URSS y sus experimentos, prototipos y armamento militar durante la Guerra Fría y la Segunda Guerra Mundial. Muchos fascinantes obras de ingeniería, algunos hilarantes, otros (la mayoría) ni siquiera llegaron a salir del laboratorio, en cualquier caso, todos únicos.

Advertisement

Y es que no hace tanto la Unión Soviética era una superpotencia mundial cuyo inventario para el campo de batalla era de los más innovadores (a veces hasta copiando). Mirando la vista atrás muchos de ellos hoy nos pueden resultar extraños, pensemos que se trata de una época donde las principales potencias ponían sus esfuerzos sobre la carrera tecnológica, se buscaba ser o aparentar ser el más temible y si en algunos casos la Unión Soviética no tenía los recursos para el desarrollo de una nueva arma enemiga, daba igual, se pedía a los ingenieros capacidad para ello, o como mínimo, agudizar el ingenio para hacer una copia más económica.

Advertisement

No están todos, sería imposible, pero aquí va un pequeño grupo de estos inventos con los que la URSS trataba de conquistar esta carrera. Un paseo y recorrido por el inventario de batalla de una potencia:

Cañón 2B1 Oka

Réplica del 2B1 Oka en el Saint-Petersburg Artillery museum

Advertisement

Lo que vemos formó parte del orgullo de la Unión Soviética, quizá hoy un tanto “excesivo”. Se trata de un cañón nuclear construido en 1957, artillería que fue un hito, ya que es una de las piezas más grandes que se hayan construido con 20 metros de largo y una cabeza nuclear que podía ser enviada a 45 kilómetros de distancia.

Advertisement

El problema: era tal la fuerza del retroceso en cada disparo que los tanques quedaban para el “desguace”. El fracaso de Oka supuso un cambio en el desarrollo soviético, pasando de las grandes piezas de artillería con base y proyectil a centrarse en el desarrollo de misiles guiados.

El (super) “topo” submarino

Proyecto que nunca llegó a finalizarse y que duró décadas. Al principio se trataba de desarrollar un buque de guerra submarino que tuviera como ejemplo el principio de funcionamiento del escudo de túneles. Tras pasar por diversas etapas, en 1949 la URSS encarga a un nutrido grupo de científicos el desarrollo de la maquinaria… y vuelve a quedar paralizado a favor del desarrollo de armas nucleares.

Finalmente es en 1964 cuando se lleva a cabo el primer prototipo. Un barco con forma de cilindro (también llamado topo submarino) de titanio con un diámetro de nada menos que 3 metros y una longitud de 25 metros dotado de un motor atómico. La proa y la popa tendrían forma puntiaguda y en su interior, además de cinco tripulantes, podrían albergar una tonelada de armamento. En las pruebas realizadas llegaría hasta los 15 km/h recorriendo 15 kilómetros. Una segunda prueba produjo una explosión fatal bajo tierra muriendo toda la tripulación. Fin del proyecto.

Aerosani, los tanques trineos

Nunca lo hubiéramos imaginado, pero de entre la variedad de vehículos diseñados para combatir al enemigo (y a las nevadas) durante la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética diseñó varios modelos diferentes de tanques trineos. Básicamente se trataba de un vehículo para dos personas donde también iban algunos cañones junto a un motor de coche o camión montado en la parte de posterior, lo que permitía su conducción a través de hélices. Era un vehículo propicio para lugares donde existen largas épocas de nieve y hielo. Como curiosidad, la velocidad promedio era de 25-30 km/h.

Obyekt 279, el mega tanque

Esta bestia que estamos viendo medía nada menos que 11 metros de largo con el cañón incluido, 3,4 metros de ancho y 2,6 de alto. No pasó de prototipo construido por el ejército ruso en 1957 y la idea era la de servir de puesto de mando móvil a los comandantes de artillería en el caso de una nueva guerra mundial.

Bartini Beriev VVA-14

VVA-14 en el Air Force Museum. Imagen: Wikimedia Commons

Advertisement

Se trata de un proyecto de avión anfibio de despegue vertical que fue diseñado por el italiano Bartini Beriev para los rusos en la década de los 70. La idea detrás del mismo era la de construir un antisubmarino que fuera capaz de identificar y destruir a la marina de Estados Unidos. El resultado final y tras varios prototipos no funcionó.

Ninguno de ellos fue capaz de realizar un despegue en vertical, principalmente por falta de disponibilidad de los motores, por lo que el proyecto se paralizó tras 107 vuelos de prueba. Hoy y tras varias décadas, el único VVA-14 que queda se encuentra en el Air Force Museum de Monino, aunque en un estado muy deteriorado.

APS, el fusil de asalto subacuático

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Advertisement

Aquí tenemos un arma individual que parece sacada de una película de James Bond. Se trata del fusil subacuático APS, o también llamado fusil de asalto subacuático que diseñó la Unión Soviética en la década de los 70. Podríamos decir que se trata de un derivado del AK-47 y su función tenía su miga.

Foto: Anthony Appleyard / Wikipedia Commons

Advertisement

La idea era que al no poder utilizar las balas bajo el agua en un cuerpo a cuerpo debido a que son más imprecisas y tienen poco alcance, el APS sería la solución. Un fusil acuático que dispara dardos de acero de calibre 5,66 mm y una longitud de 120 mm. APS llevaría equipado una carga de 26 cartuchos y cada proyectil sería capaz de mantener la trayectoria por efectos hidrodinámicos, es decir, que fuera del agua sería impreciso y además no sobrepasaría los 50 metros.

Un fusil que fue la principal arma de los buzos militares soviéticos hasta que en 1980 se puso fin a su uso siendo reemplazado por el fusil ASM-DT.

T-35, el super tanque pesado

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Advertisement

Aquí tenemos otra obra de ingeniería soviética que sigue las pautas del cañón 2B1. En este caso se trata del T-35, conocido también como el tanque pesado, un apodo que al final marcaría el principio y el fin de su existencia. Se trata de un desarrollo que tuvo lugar en el período previo a la Segunda Guerra Mundial, un momento de la historia donde las potencias invirtieron en toda una nueva gama de sistema de combates entre los que se encontraba un super tanque pesado.

Pocos se acabaron atreviendo a la producción de los mismos. De todos los conceptos, el que tuvo mayor viabilidad fue el T-35, basado a su vez en un diseño británico adaptado por ingenieros rusos. Su sello distintivo sería la aparición única y exclusiva de cinco torretas con las que podía disparar en todas las direcciones. El problema, debido a su peso era excesivamente lento con una velocidad máxima de 30 km/h (muy despacio para los estándares en la guerra). Además, en el diseño final no cambian excesivamente bien los militares.

KM, el monstruo del mar Caspio

Estamos ante un ekranoplano, algo así como un avión, con la diferencia de que prácticamente no sale de la influencia del efecto suelo, es decir, a pocos metros de altitud, volando sobre un colchón de aire como un aerodeslizador. El más conocido de todos fue el KM en 1966.

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Advertisement

El nombre de “monstruos del mar Caspio” viene dado por los servicios de inteligencia occidentales, incapaces de saber a ciencia cierta que era un akranoplano. El KM era un avión de nada menos que 544 toneladas, 106 metros de longitud y 42 metros de envergadura. Podía alcanzar una velocidad máxima de 400 km/h gracias a sus diez motores que lo elevaban a más de 30 centímetros sobre el agua. El problema era que si superaba los 3 metros se perdía el control. El KM oficialmente se perdió en un accidente tras una ráfaga de viento que lo desestabilizó. Tras la caída de la URSS se retiraron los fondos para su construcción.

Akula, el submarino Godzilla

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Un hito, otro más que hay que darle a los ingenieros rusos, fue la construcción del submarino más grande del mundo, conocido también como Akula (o Typhoon) hacia finales de la Guerra Fría, justo antes de la disolución de la Unión Soviética. Como en otras ocasiones, la idea era equipararse al submarino estadounidense Ohio con la intención de llevar la mayor cantidad de misiles.

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Advertisement

Ocurrió que los misiles soviéticos eran más grandes, razón por la que Akula y su diseño se agrandó resultando un “monstruo” de 175 metros de largo y 23 metros de ancho, o lo que es lo mismo, era el equivalente de cinco submarinos de la época juntos. El submarino nunca llegó a entrar en combate.

MiG-105, el avión espacial ruso

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Mucho antes de que escucháramos por primera vez el nombre de compañías como Virgin Galactic, los rusos ya tenían en mente la idea de desarrollar aviones espaciales. No sólo eso, en la Guerra Fría tanto Estados Unidos como la URSS tuvieron en mente experimentos para militarizar el espacio. Mientras Estados Unidos tenía el X-20 Dyna-Soar, la respuesta soviética fue el MiG-105 (también llamado Spiral), iniciando un programa para su puesta a punto en 1965. Estamos ante un proyecto de transbordador espacial con la idea de que el aparato efectuara misiones de reconocimiento fotográfico, por radar, intercepción orbital y ataque espacio-tierra a través de misiles desde el espacio (a una órbita baja).

Al final y tras muchas vueltas de diseño y conceptos todo se redujo a números. El avión espacial era demasiado caro y los altos mandos pensaron que ofrecería muy poca concesión de ventaja estratégica. El programa terminaría en 1969 y reviviría a mediados de los 70 para finalmente abandonarlo a favor del diseño del transbordador Buran.

Sukhoi T-4, el bombardero supersónico

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

Advertisement

Nos encontramos en un momento de la historia (principios de la década de los 60) donde las naciones invertían en grandes aviones bombarderos pesados. El Sukhoi, también conocido como Sotka, fue un proyecto (que además pasó la fase de prototipo) para la construcción de un bombardero supersónico a la vez que avión de reconocimiento de alta velocidad.

Con este desarrollo la Unión Soviética pretendía equipararse al proyecto paralelo de Estados Unidos con el Xb-70 Valkyrie. La vida del Sotka fue corta, se llegaron a realizar 10 vuelos y se cree que llegó a alcanzar la velocidad Mach 1,3 a una altitud de 12.000 metros (el avión se había diseñado para alcanzar velocidades de hasta Mach 3). Finalmente el programa fue cancelado y nunca llegaron a entrar en producción en serie. La razón, según se argumentó, era que el avión estaba demasiado enfocado a la alta velocidad, demasiado adelantado a su época.

Perros mina

Dentro de la maquinaría militar soviética durante la II Guerra Mundial estaban los perros antitanque (también conocidos como perros mina). Se trataba de perros con explosivos adosados en el lomo a los que entrenaban para buscar comida bajo vehículos blindados o tanques alemanes tras haberles dejado sin comer durante varios días. Una vez el perro estaba bajo el vehículo, se detonaba la carga.

Finalmente esta medida no resultó del todo satisfactoria para el ejército. Los perros, una vez liberados, habían aprendido a salir corriendo en busca de alimento en algún vehículo enemigo, aunque la mayoría de ocasiones se encontraban perdidos en el campo de batalla y acababan volviendo al propio ejército ruso, o bien huían despavoridos asustados por el ruido de los vehículos.

***

Psst! también puedes seguirnos en Twitter y Facebook :)