Actualizado (23/9/2014): La última especificación del estándar ha añadido la posibilidad de dedicar un canal a una señal Displayport a las conexiones Type-C.

Las conexiones Micro USB tienen los días contados. Con el salto al protocolo USB 3.0 mantener ese formato de puerto -hoy utilizado en la mayoría de teléfonos, tabletas y periféricos- es poco práctico. Los dispositivos que quieren sacar partido de las ventajas del nuevo protocolo, incluida la mayor capacidad de carga, tienen que utilizar un nuevo formato extendido que añade cinco pines.

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Lo que debería ser una conexión estándar se ha convertido en un pequeño lío. No hay problema, la alternativa está en camino. La nueva conexión Type-C ya está lista para entrar en producción.

Pero es una solución bastante chapucera. A primera vista tiene todo lo que se le puede pedir a un puerto hoy en día. Es reversible, pequeño (mismo tamaño que Micro USB) y soporta transferencia de datos a alta velocidad. Por supuesto no es compatible con los dispositivos actuales, necesita un adaptador. Pero esto es hasta cierto punto lógico. Después de todo hablamos de una conexión físicamente diferente. Tarde o temprano los teléfonos y tabletas vendrán equipados con ella.

El problema es que en el nuevo puerto se han tomado decisiones de diseño poco prácticas. La más evidente es que este USB usa una conexión hembra disfrazada de macho con un receptor macho disfrazado de hembra. ¿Por qué? Una de las mejores características de Lightning -el puerto de conexión que usa Apple- es que el conector es una simple lengüeta de plástico, sin ningún tipo de caperuza. Esto hace que sea mucho más fácil fabricar la conexión y elimina recovecos en los que pueden entrar suciedad, sobre todo cuando se transporta el cable en el bolsillo o el bolso.

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La conexión Lightning no es perfecta, tiene sus propios problemas de diseño. Algunos cables muestran oxidación en las terminaciones y la calidad de los refuerzos en los extremos deja mucho que desear -es fácil ver bultos por tensión mecánica en los extremos después de un año-. Pero el diseño de la conexión en sí, la forma de lengüeta reversible, es una de las mejores ideas para un cable de conexión que usamos como poco una vez al día.

Sin chip, pero no programable

Una segunda oportunidad perdida es que en un intento por mantener cierta compatibilidad con el estándar USB, no se ha aprovechado la ocasión para redefinir su función del cable. USB nació como un puerto pensado para conectar periféricos a un PC, no teléfonos y tabletas a, por ejemplo, la televisión o unos altavoces. Tiene sólo dos canales dedicados a transferencia de datos (entrada y salida). Con USB 3.0 se añaden cinco nuevos pines, pero la filosofía es la misma.

Cada uno de los lados de este conector Type-C tiene, por tanto, 9 pines. Las conexiones están duplicadas. Esto hace mucho más fácil el diseño del cable. No hace falta, como en el caso de Lightning, un chip que asigne a cada conector una función según las necesidades en un momento dado, pero la desventaja es que los pines no son programables.

Para quienes crecimos con cinco puertos diferentes de entrada/salida de periféricos en el PC, USB ha sido una bendición. Fue creado, sin embargo, para un uso muy diferente al que tenemos hoy en día, y el salto a USB 3.0 y este nuevo Type-C podría haber sido una excusa perfecta para hacer una renovación mucho más completa del estándar.

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