Foto: flickrfavorites / Flickr, bajo licencia Creative Commons

Hace 60 años que nadie en el Reino Unido se contagia de lepra, pero las ardillas no pueden decir lo mismo. Un grupo de microbiólogos de la Universidad de Edimburgo ha estado investigando la causa del declive en la población de ardillas rojas. La causa es sorprendente: lepra medieval.

Después de analizar más de cien cadáveres de ardillas de diferentes zonas de Reino Unido, los investigadores han hallado muestras de las dos cepas principales de la lepra: la Mycobacterium leprae y la Mycobacterium lepromatosis. Una de ellas es exactamente la misma que la encontrada en el esqueleto de una tumba medieval de hace 730 años. Muchos de los animales son huéspedes de la bacteria incluso aunque no muestren síntomas de la enfermedad.

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Antes de nada, aclarar que el riesgo de contagio con seres humanos es bajísimo por no decir casi nulo. Para empezar, el 95% de la población mundial es inmune a la enfermedad de forma natural. Para continuar, el contagio por contacto con un animal es muy raro. En la edad media, las ardillas eran cazadas por su piel y su carne, y ello hacía que hubieran bastantes más probabilidades de contagio que en el mundo moderno. Hoy en día es posible darle de comer a una ardilla en un parque, pero un encuentro más directo con el animal es mucho más difícil. Incluso aunque hubiera contagio, la enfermedad tiene cura y las personas que la sufren dejan de suponer un riesgo de contagio para otros una semana después de iniciar el tratamiento.

Una ardilla, con síntomas visibles de lepra en el hocico y las orejas. Foto: Karen van der Zijden/Science

Sin embargo, el hecho de que las ardillas sufran en 2016 una enfermedad que se creía desaparecida hace cientos de años es una cuestión fascinante desde el punto de vista epidemiológico. La lepra es una enfermedad misteriosa. Durante la edad media causó estragos para prácticamente desaparecer en unos pocos años. El ser humano se ha ido inmunizando, pero la enfermedad ha sobrevivido en otras especies y, de hecho, es un misterio como es posible que ahora esté en las ardillas. Ni siquiera se sabe con seguridad si fueron ellas las que lo transmitieron a los seres humanos o al revés.

El estudio de la lepra en ardillas permitirá averiguar más datos sobre le enfermedad e incluso extrapolar lo que sabemos de ella a la forma de extenderse de otras plagas mucho más mortíferas para los seres humanos. [vía Popular Science y Motherboard]