En los territorios más pobres y de bajos recursos del mundo son muy cuidadosos con aquellas zonas que le producen ingresos. La Isla Migingo es un pequeño tumulto de tierra en el que viven más de 130 personas, casi unas sobre las otras, y que fue el centro de una posible guerra entre dos países africanos.

Pero, ¿por qué dos países irían a la guerra por un pedazo de tierra de apenas 2.000 metros cuadrados en medio de un lago? Todo se basa en su ubicación, y la importancia de la zona en cuando a la pesca y los ingresos para dos países de recursos tan bajos como lo son Kenia y Uganda.

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La Isla Migingo se encuentra en medio del Lago Victoria, el cual está entre tres países: Kenia, Uganda y Tanzania. Desde el año 1926 la isla aparece en un sinfín de documentos oficiales marcada como parte de Kenia, pero eso no impidió que hace 7 años comenzara una tensión tan grande entre Kenia y Uganda que casi los lleva a la guerra, por esa isla.

Porque más que la isla como tal, lo que reclaman los pescadores de Uganda es lo bien posicionada que está para la pesca de perca de Nilo. Es por esto que, aunque Uganda finalmente no tuvo otra opción que aceptar la “propiedad” de Migingo por parte de Kenia, sin embargo también aseguraron que la mayor parte de las aguas del Lago en las cercanías de la isla son de Uganda.

Foto: Kenya-Today.

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La pesca es uno de los mayores medios de ingreso para gran parte de la población del continente africano, por lo que es comprensible que haya tanta tensión sobre estas aguas dulces. Sin embargo, esta constante lucha ha logrado que la vida en la Isla Migingo, además de miserable y con una gran escasez de servicios y suministros básicos (el agua del lago sirve tanto para cocinar, como para lavar... o como baño), se la pasa rodeada de piratas y mucha violencia.

Este pedazo de tierra en medio de un lago, con forma de tortuga gigante, ha sido protagonista de muchos problemas y tragedias. Aunque actualmente habitan en ella 131 personas (según el censo más reciente), en su momento llegó a dar refugio a más de 500 personas, lo cual no debe ser nada fácil ni cómodo, tomando en cuenta su tamaño.

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Además, pescadores como Nicholas Makongo Nyanda ha mencionado que los militares y agentes de gobierno no lo ponen fácil a quienes quieren residir (y pesar) allí, forzándolos a pagar “vacunas” (o sobornos) de hasta 300 dólares para quedarse, una cifra gigantesca para un habitante de Kenia o Uganda.

Así que entre los piratas, los gobiernos problemáticos, la violencia y las condiciones deplorables para los residentes, Migingo se ha convertido en uno de los lugares donde la vida es más difícil en el mundo, pero sigue siendo muy necesario para cientos de familias que dependen de la pesca para subsistir.

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