A medida que el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko se acerca al sol, su superficie está cambiando ante nuestros ojos. Científicos de la Agencia Espacial Europea han captado por primera vez el origen del polvo y gases que emite el cometa. Provienen de enormes agujeros que están apareciendo en su superficie.

La cámara de alta resolución OSIRIS que lleva Rosetta ha detectado ya 18 de estos agujeros circulares. Algunos de tan solo unas decenas de metros de diámetro. Otros de hasta 220 metros de diámetro y 185 de profundidad. Los agujeros comenzaron a formarse en agosto, y muchos de ellos aún siguen activos. De sus paredes emanan partículas de polvo y gases que son los que forman la característica cola del cometa.

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La ESA ha dedicado estos meses a estudiar estos agujeros y acaba de publicar un estudio sobre su origen en la revista Nature. Según explican, los pozos circulares se forman debido a un proceso no muy diferente del que se cree causa los peculiares agujeros aparecidos en los últimos años en Siberia. En el caso del cometa 67/P, una fuente de calor hace que se sublimen depósitos subterráneos de hielo. El terreno, incapaz de soportar el peso se desploma sobre el vacío recién creado dando lugar a un pozo de forma circular.

Aparte de la emisión de polvo y partículas causada por el propio desplome, en muchos casos las paredes de los agujeros siguen emitiendo gases y partículas meses más tarde ya que la luz del sol hace que se sublimen más gases.

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La gran incógnita ahora es explicar el mecanismo concreto de calor interno que sublima el hielo en primer lugar. La hipótesis más obvia es que se debe al propio calor del Sol, pero aún hay mucho que estudiar para determinar el proceso exacto. También hay mucha expectación por saber si el proceso que socava el cometa se hará más agudo a medida que el cometa se acerque a su perihelio, previsto para el día 13 de agosto. De momento no hay inquietud por la posibilidad de que el fenómeno afecte al módulo de aterrizaje Philae.

Es la primera vez que se logra registrar este fenómeno en imágenes. Dennis Bodewits de la Universidad de Maryland y uno de los autores del estudio, destaca la enorme importancia que tiene el que podamos estudiar estos fenómenos geológicos tan de cerca. Rosetta ha logrado captar algunas fotos de esos agujeros a distancias de solo 7 kilómetros de la superficie del cometa y con resoluciones de hasta 45 centímetros por píxel. [ESA vía Universidad de Maryland]

Fotos y gráficos: ESA

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