La foto sobre estas líneas no es un montaje de Photoshop ni un viral de Internet. Es una carretera real que cruza Stirling, un pequeño pueblecito cercano a Loch Lomond. La razón por la que la vía, que es una prolongada recta, exhibe líneas curvas no es otra que la (supuesta) seguridad vial.

Stirling debatió en 2013 el problema de la carretera que cruza el pueblo. Aunque las señales prohiben circular a más de 30 millas por hora (Casi 50 kilómetros por hora), la comodidad de la vía hace que a menudo los conductores superen esa velocidad.

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En otras partes del mundo optan por poner radares, construir unos cuantos badenes, instalar bandas reductoras o incluso construir un par de rotondas. La solución de las autoridades locales ha sido un poco más pintoresca. Han modificado las líneas de la vía para que discurran haciendo zig-zag, creando la ilusión óptica de que la vía tiene curvas cuando en realidad no las tiene. Parches de pintura en los laterales completan la ilusión, que es más eficaz de noche.

La región de Loch Lomond, en Escocia. Foto: Wikimedia Commons.

¿Funciona? Aparentemente sí, pero es un debate abierto. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Leeds, las marcas curvas en el asfalto contribuyen a reducir la velocidad más incluso que las señales verticales o que reducir la anchura de la vía. Desde la oposición al ayuntamiento de Stirling, sin embargo, se quejan de que pintar la vía de esta forma no ha servido de nada y que ha supuesto un 50% más coste que seguir un marcado convencional. En cualquier caso ha sido más barato que instalar badenes o glorietas.

En 2014, el ayuntamiento de Wimborne, otra localidad al suroeste del Reino Unido adoptó una medida similar, pero tuvo que retirar la pintura y pedir disculpas después de que los residentes se quejaran de que las curvas eran demasiado pronunciadas. [The Daily Record vía Mental Floss]