GIF: Deep Silver.

La idea de un apocalipsis ocasionado por una guerra nuclear ha sido tratada en incontables series, películas, novelas y más. Pero la saga Metro ha logrado, durante años, hacernos sentir claustrofóbicos, atrapados en los túneles de una ciudad destruida. Metro Exodus nos da mucha más libertad en un mundo abierto, y no deja de ser una experiencia genial.

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La saga de videojuegos Metro comenzó con Metro 2033 en el 2010, título que tuvo una secuela en el 2013 llamada Metro: Last Light. Todos estos juegos se basan en la saga de novelas escritas por el ruso Dmitry Glukhovsky, y Metro Exodus es la continuación de la historia de su protagonista, Artyom, quien esta vez tiene que salir de los túneles del metro de Moscú para explorar qué hay más allá.

En dos juegos hemos visto cómo los que creían ser los únicos sobrevivientes del mundo, tras el apocalipsis nuclear, se resguardaron en los túneles del metro para evitar morir por culpa de la radiación en la superficie, esperando por décadas que algún día puedan volver a ver la luz del Sol constantemente. En esos túneles vimos cómo la historia de la humanidad se repetía: nacieron facciones, comenzaron batallas y luchas sangrientas por el poder y en muchos seguía predominando el odio. Básicamente todo lo que ocasionó el apocalipsis de la guerra seguía ahí presente, junto a algunos bichos extraños y mutantes que ahora habitaban tanto en la superficie como en los túneles.

Imagen: Deep Silver.
Imagen: Deep Silver.

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En Metro Exodus, el protagonista de toda la saga, Artyom, está obsesionado con explorar más allá de los túneles, convencido de que hay gente más allá, de que hay muchos más humanos. No es spoiler decir que en cierto tenía razón, y por ello, junto a otros motivos, se aventura a explorar no solo Moscú sino Rusia a bordo de un tren llamado “Aurora”, junto a su esposa Anna y un grupo de exploradores y soldados compañeros.

Sorpresa. La historia se repite. Fuera el metro también hay facciones, hay tiranos, hay sectas que lavan el cerebro de sus miembros y hay radicales que quieren ver al mundo arder, incluso cuando lo que quedan son cenizas. Además, también hay más bichos horribles y seres abominables. El mundo ya no es lo que era y lo descubren de la peor forma.

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Al comenzar a jugar Metro Exodus y salir de los túneles del metro tras apenas un par de horas, lo primero que recordé es lo mucho que disfruté durante dos juegos completos la sensación de claustrofobia y terror de recorrer túneles oscuros llenos de ser extraños que me acechaban y yo no podía verlo. Eso era parte de la magia de la saga, y pensé que en un mundo abierto lo perdería.

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Imagen: Deep Silver.
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Afortunadamente, estaba equivocado. Los responsables del juego en 4A Games lograron mantener la sensación de tensión y ansiedad incluso cuando estás en un mapa abierto, explorando cada rincón. Creo que la clave para lograrlo está en hacerte sentir solo y bombardearte con sonidos ambientales. Además, en muchas partes del juego tendrás que explorar sótanos, el interior de edificios oscuros y más túneles. La claustrofobia sigue ahí, solo que ahora es diferente y no está limitada al metro. Te sientes solo y acechado tanto en un desierto enorme como en colinas heladas.

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Esta entrega también cuenta con un nuevo sistema de creación de armas, munición y mejoras mediante exploración y la recolección de materiales. Mientras los juegos anteriores te hacían comprar las mejoras y armas, ahora tienes que fabricarlas tú mismo, o encontrarlas. Es un sistema interesante que permite jugar mucho con las armas que usas, pero no dejo de extrañar ese mercado de armas que usaba balas como moneda en los títulos anteriores. Era una idea que incluso se sentía realista porque, en un mundo postapocalíptico y lleno de mutantes, ¿qué puede ser más valioso que las balas para sobrevivir?

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Hace casi seis años, al reseñar Metro: Last Light, manifesté mi deseo por ver algún día un Metro de mundo abierto. Ese deseo se terminó cumpliendo, al menos en parte, dado que la exploración en Exodus no es tan libre como imaginas; el juego no deja de ser lineal con la opción de explorar un poco en algunas de las zonas, lo suficiente para inmiscuirte más en su mundo.

Imagen: Deep Silver.

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Imagen: Deep Silver.

Metro Exodus es una de mis sagas de FPS favoritas porque no te permite ir en línea recta disparando a todo lo que se mueva. Debes jugar de manera inteligente, calmada, pensar bien lo que haces y utilizar el sigilo. Es mejor que no te vean antes de tener que desperdiciar tu preciada munición. Y en cuanto a los bichos, uno de los mejores consejos que te da un personaje secundario durante las primeras horas de juego es que, si ves a uno o dos mutantes, puedes matarlos. ¿Pero un grupo? Huye, no te hagas el valiente.

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Después de todo este es un juego de supervivencia, uno que me ha dejado muchas preguntas acerca de cómo podría proteger mi casa y mi familia si llegase a suceder un apocalipsis nuclear. Afortunadamente, tengo el metro a pocas calles de distancia, y se muy bien cómo usar una linterna.