Saltar al contenido
Ciencia

No es contaminación: la explicación de la gigantesca mancha verde vista desde el espacio

Una enorme mancha verde y azul de unos 200 kilómetros apareció alrededor de las islas Chatham, al este de Nueva Zelanda. Las imágenes tomadas desde el espacio revelan una gigantesca floración de fitoplancton provocada por la mezcla de corrientes oceánicas, nutrientes y luz solar.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El océano puede cambiar de color a una escala tan grande que el fenómeno llega a ser visible desde cientos de kilómetros de altura. Eso es precisamente lo que ocurrió alrededor de las islas Chatham, un remoto archipiélago situado en el océano Pacífico, aproximadamente 800 kilómetros al este de Nueva Zelanda.

El 10 de enero de 2026, el satélite estadounidense NOAA-20 captó una gigantesca estructura de tonos verdes y azulados extendiéndose alrededor de las islas. La formación alcanzaba aproximadamente 200 kilómetros de longitud y unos 120 kilómetros de ancho, con grandes remolinos y filamentos que podían confundirse fácilmente con algún tipo de vertido.

Pero no se trataba de contaminación ni de un error en las imágenes.

No es contaminación: la explicación de la gigantesca mancha verde vista desde el espacio
© NASA Goddard
– Youtube.

Una mancha visible desde el espacio

El responsable de esta transformación del océano es el fitoplancton, un conjunto de microorganismos fotosintéticos que viven suspendidos en las capas superficiales del agua.

Cuando encuentran suficiente luz y nutrientes, sus poblaciones pueden crecer rápidamente y alcanzar concentraciones capaces de modificar el color del mar.

La clorofila que utilizan para realizar la fotosíntesis genera buena parte de los tonos verdes observados por los satélites. Las corrientes oceánicas, mientras tanto, desplazan estas enormes concentraciones de organismos y crean las espirales y formas que aparecen en las fotografías.

El fenómeno fue observado prácticamente al mismo tiempo por diferentes satélites. Sentinel-3, de la Agencia Espacial Europea, había detectado la floración aproximadamente una hora y media antes que NOAA-20.

La explicación se encuentra bajo el océano

Las islas Chatham se encuentran sobre una enorme meseta submarina que modifica la circulación de las aguas de la región.

Al norte llegan aguas subtropicales relativamente cálidas y pobres en algunos macronutrientes, pero con mayor disponibilidad de hierro. Desde el sur, en cambio, avanzan aguas más frías procedentes de regiones antárticas y ricas en otros nutrientes esenciales.

El relieve submarino favorece la mezcla entre estas masas de agua y genera una combinación especialmente favorable para el crecimiento del fitoplancton.

Durante el verano austral, las largas horas de luz proporcionan además la energía necesaria para acelerar la fotosíntesis y desencadenar floraciones de gran tamaño.

No es contaminación: la explicación de la gigantesca mancha verde vista desde el espacio
© NASA Goddard
– Youtube.

La más intensa de la última década

Estas proliferaciones no son excepcionales alrededor de las Chatham. Suelen producirse todos los años entre finales de la primavera y comienzos del verano austral.

Sin embargo, la floración registrada en enero de 2026 destacó especialmente. Según las observaciones realizadas con Sentinel-3, alcanzó la mayor intensidad registrada en la zona durante al menos una década.

La fase más intensa se prolongó aproximadamente tres semanas. Después, la formación comenzó a debilitarse y desplazarse hacia el este mientras las corrientes transformaban progresivamente su estructura.

Un motor para los ecosistemas marinos

El fitoplancton constituye uno de los pilares de los ecosistemas oceánicos. Sirve de alimento al zooplancton y sostiene cadenas alimentarias que terminan incluyendo peces, mamíferos marinos y numerosas especies comerciales.

Su abundancia ayuda a explicar también la elevada productividad de las aguas que rodean las islas Chatham, donde se encuentran especies como la langosta, el bacalao azul y los moluscos pāua.

Además, estos microorganismos participan en la producción de oxígeno y desempeñan un papel importante en el ciclo global del carbono.

No todas las floraciones son inofensivas

Aunque la gigantesca mancha observada alrededor de las Chatham responde a un proceso natural, los científicos vigilan cuidadosamente este tipo de fenómenos.

Algunas floraciones pueden producir toxinas o provocar una disminución del oxígeno disponible cuando grandes cantidades de microorganismos mueren y comienzan a descomponerse.

Por eso, los satélites no solo permiten obtener imágenes espectaculares. También ayudan a seguir la evolución, duración y desplazamiento de estas proliferaciones y a comprender cómo reaccionan los ecosistemas marinos a los cambios ambientales.

La enorme mancha verde de las islas Chatham es, en definitiva, una demostración visible desde el espacio de cómo los procesos que ocurren bajo la superficie del océano pueden transformar temporalmente el aspecto del planeta.

 

 

Fuente: Xataka.

Compartir esta historia

Artículos relacionados