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Ciencia

Europa lanza el primer satélite capaz de ‘ver’ la fotosíntesis desde el espacio, y lleva tecnología española

Europa acaba de poner en órbita dos nuevos satélites para vigilar nuestro planeta. FLEX observará por primera vez desde el espacio la débil fluorescencia que emiten las plantas durante la fotosíntesis, mientras Sentinel-3C analizará océanos, hielo, tierra y atmósfera. En ambas misiones hay una importante participación de la industria espacial española.
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Europa cuenta desde hoy con dos nuevos observatorios alrededor de la Tierra. Los satélites FLEX, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y Copernicus Sentinel-3C despegaron conjuntamente a bordo de un cohete Vega-C desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa.

El lanzamiento se produjo a las 22:21 del 14 de septiembre, hora local de la Guayana Francesa, que correspondían a las 03:21 del 15 de septiembre en Europa central.

Tras el despegue, los dos satélites fueron liberados por separado gracias al adaptador Vespa, diseñado para transportar varias cargas en un mismo cohete. Sentinel-3C ocupaba la posición superior y fue desplegado primero. FLEX viajó debajo y fue liberado posteriormente.

El éxito de la operación abre ahora una etapa de comprobaciones en órbita antes de que ambos comiencen plenamente su actividad científica.

FLEX podrá observar la fotosíntesis desde el espacio

El protagonista más novedoso de la misión es FLEX, siglas de Fluorescence Explorer.

Se trata de la primera misión espacial diseñada específicamente para medir a escala global la actividad fotosintética de la vegetación. Cuando una planta absorbe luz solar para realizar la fotosíntesis, una fracción diminuta de esa energía vuelve a emitirse en forma de una tenue fluorescencia. Es prácticamente invisible para nuestros ojos, pero el instrumento FLORIS, instalado a bordo de FLEX, ha sido diseñado para detectarla desde unos 814 kilómetros de altitud.

La intensidad de esa señal cambia dependiendo del estado de la vegetación y de las condiciones ambientales.

Esto permitirá detectar cuándo una planta comienza a sufrir estrés por calor, sequía u otros factores incluso antes de que esos daños sean fácilmente visibles.

Europa estrena nuevos ojos en el espacio: FLEX y Sentinel-3C ya están en órbita con tecnología española
© European Space Agency, ESA
– Youtube.

Un nuevo instrumento para estudiar el clima

Los datos pueden resultar especialmente valiosos porque la fotosíntesis está directamente relacionada con el intercambio de carbono entre la vegetación y la atmósfera. FLEX permitirá investigar con mayor precisión cuánto carbono absorben los ecosistemas y cómo reaccionan las plantas frente a sequías, temperaturas extremas y cambios ambientales.

La ESA espera que esta información mejore nuestra comprensión tanto del ciclo global del carbono como del ciclo del agua.

Sentinel-3C será su compañero de viaje

FLEX no trabajará solo. El otro satélite lanzado en la misma misión, Copernicus Sentinel-3C, es el tercero de la familia Sentinel-3 del programa europeo Copernicus.

Sus instrumentos estudiarán sistemáticamente los océanos, la superficie terrestre, el hielo y la atmósfera, recopilando información sobre la temperatura de la superficie, el color de los océanos, la vegetación y el estado del hielo, entre otros parámetros.

Lo interesante es que ambos sistemas podrán complementarse. Mientras FLEX mide la fluorescencia de las plantas, Sentinel-3 aportará información sobre nubes, aerosoles, vapor de agua, temperatura superficial y cobertura vegetal.

Combinar ambas mediciones permitirá interpretar mucho mejor qué está ocurriendo realmente con la vegetación observada desde el espacio.

La huella española de FLEX

Y aquí entra España. Aunque FLEX es una misión europea y el contratista principal es Thales Alenia Space en Francia, su construcción ha requerido una extensa red industrial en distintos países. En España, Thales Alenia Space desarrolló desde Madrid los sistemas de comunicaciones en bandas S y X que permiten al satélite comunicarse con las estaciones terrestres y transmitir sus datos.

Además, Airbus Crisa desarrolló electrónica para el instrumento FLORIS, mientras empresas españolas como GTD y HV Sistemas participaron en sistemas terrestres, software y equipos utilizados para comprobar y validar el funcionamiento de la misión. No es, por tanto, un “satélite español”, pero sí un buen ejemplo de cómo tecnología desarrollada en España forma parte de algunas de las misiones científicas más avanzadas de Europa.

Y durante los próximos años, esos componentes ayudarán a hacer algo que hasta ahora nunca habíamos podido observar globalmente de esta manera: ver desde el espacio cómo “respiran” y funcionan las plantas de nuestro planeta.

Fuente: 20 Bits.

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