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6.600 voltios para electrocutar a un elefante, la espeluznante ejecución que filmó la cámara de Thomas Edison

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Tiempo de lectura 4 minutos

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El 4 de enero de 1903, Thomas Edison y
Nikola Tesla se encontraban en plena disputa acerca de los usos y peligros de
la corriente alterna y la corriente continua. Desgraciadamente para la elefanta
Topsy
, su escalofriante ejecución formó parte de estas diferencias.

El animal llegó a Estados Unidos en 1875
como una especie de inmigrante involuntario importada de la India por el dueño
del circo, Adam Forepaugh. Ella ya tenía ocho años cuando se bajó del barco, sin
embargo, Forepaugh la promovió como un elefante bebé, desfilando por las calles
principales en la parte superior de una estructura de 9 metros de altura.

Al poco tiempo, el competidor de Forepaugh,
P. T. Barnum, señaló que Topsy no era realmente un bebé, sino más bien un
elefante asiático joven, una especie más pequeña que sus contrapartes
africanas. Sea como fuere, esta distinción se perdió en las audiencias, para
quienes todos los elefantes eran más o menos iguales.

En muy poco tiempo, Topsy creció
demasiado como para pasar por un bebé incluso para las multitudes más crédulas,
por lo que ya no disfrutaba del estatus de ser cabeza de cartel. El animal se
convirtió en otro elefante más de circo que hacía sus trucos. El favorito de la
audiencia era cuando Topsy y sus acompañantes llevaban a cabo una especie de
baile. Su entrenador gritaba: “Caballeros a la derecha, balanceen a sus
compañeros”, y los elefantes avanzaban pesadamente por unos escalones.

Pero incluso a una edad temprana, la
elefanta era conocida por actuar mal. Durante las actuaciones, a menudo
golpeaba maliciosamente a los otros elefantes con su trompa y los duchaba con
serrín. Esta inclinación por la aparente mala conducta trajo consecuencias
desagradables para Topsy. De hecho, una vez Forepaugh se enojó tanto con sus
payasadas que la golpeó en la espalda con una estaca. Aquel golpe le rompió la
cola y se ganó el apodo de “cola torcida”.

Lo cierto es que la vida en el circo era
difícil para los elefantes. Los enviaban de pueblo en pueblo, los mantenían en
jaulas pequeñas y tenían que reunir multitudes en condiciones abusivas. A
medida que pasaron los años, Topsy se agrió con la edad. Finalmente, en 1900, el
animal se soltó y mató a dos de sus entrenadores. El primero de ellos lo
pisoteó hasta morir en Waco,Texas.

El segundo lo mató al sentarse sobre su
cuerpo y aplastarlo en París, Texas. Obviamente, matar a dos personas le da una
muy mala reputación a un elefante, pero en aquella época representan una
inversión financiera significativa para un circo, por lo que la mantuvieron
activa hasta 1902, cuando volvió a matar.

Al parecer, Josiah Blount, otro
entrenador, vino a saludarla. Ella respondió agarrándolo con su
trompa, tirándolo al piso, arrodillándose sobre él, y colapsando su caja
torácica. Al principio no estaba claro por qué lo atacó, pero más tarde
encontraron una marca de quemaduras en la punta de su trompa y se especuló que
Blount le solía dar cigarrillos encendidos.

Así fue como Topsy se acabó vendiendo a
los dueños del parque de atracciones Luna Park, en Coney Island. Allí la
pusieron a trabajar transportando material de construcción. Acompañó a su
entrenador durante muchos años, Frederick Ault, alias ‘Whitey’.

De hecho, se podría decir que era casi la
única persona que escuchaba, aunque su presencia no fue una
influencia estabilizadora para el animal. Whitey era un borracho de mala vida,
un tipo al que todos catalogaban de autodestructivo.

Desafortunadamente, decidió arrastrar a
Topsy con él. En noviembre de 1902, la policía lo citó por crueldad hacia los
animales después de golpear a Topsy hiriéndola cerca del ojo. Un mes después,
el 5 de diciembre, se llevó al animal a una manifestación por Coney Island.

Mientras gritaba y agitaba una horca
sobre su cabeza, Whitey condujo a Topsy por las calles mientras una multitud de
aterrorizados residentes los seguían a una distancia prudencial. Finalmente, Topsy
se detuvo frente a la entrada de una zona exclusiva y se negó a ir más lejos.

Posteriormente, un policía condujo a
Whitey a punta de pistola a la estación, pero cuando llevaron al entrenador
ebrio al cuartel general, Topsy los siguió, rompiendo la puerta delantera y
encajando su cuerpo entero de seis toneladas en la entrada.

Whitey salió de esta aventura con una advertencia
a cambio de llevar al animal a su establo y con la promesa de comportarse en el
futuro. Pero unas semanas más tarde volvió a las andadas. Liberó a Topsy de su
establo, la apuntó hacia un equipo de obreros italianos, y le dijo “a por ellos”. Los obreros huyeron aterrorizados. 

Así fue como los dueños de Luna Park
decidieron que Whitey tenía que irse, pero sin Whitey, Topsy era una gran
responsabilidad. Ningún zoológico la tomaría, y ningún otro guardián podría
controlarla. Por tanto, y a ojos de los dueños, no parecía haber otra opción
más que sacrificarla.

Fue esta decisión, irónicamente, la que
llevó a Topsy a los libros entrando de lleno en una historia mucho más grande:
una batalla que se libraba entre dos gigantes industriales para decidir qué
forma de transmisión eléctrica se usaría en todo Estados Unidos.

Desde Lunar Park se anunció que el animal
iba a morir ahorcado, un espectáculo dantesco con el que esperaban sacar
dinero. Sin embargo, esto llegó a oídas de Thomas Edison, quién les dijo a los
dueños que la mejor forma de ejecutarlo era a través de una especie de silla
eléctrica.

En realidad, Thomas buscaba desacreditar
a Nikola Tesla (Westinghouse) y su sistema de corriente alterna con el fin de potenciar “su” corriente
continua, así que trató por todos los medios que Topsy fuese electrocutada
con corriente alterna, probando así los peligros de ésta.

Finalmente, el 4 de enero de 1903 tuvo
lugar la espeluznante ejecución. Por primera y última vez, 1.500 personas se
reunieron en Coney Island para ver como al pobre animal le aplicaban una fuente
de 6.600 voltios que “frieron” a Topsy en menos de un minuto. Para la posteridad
quedaría el escalofriante vídeo de su muerte, una secuencia grabada con una cámara inventada por el
propio Edison. [Wikipedia, Rutgers, Wired]

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