A veces, la mejor manera de ilustrar un concepto filosófico complicado es contándolo como una historia o una anécdota. Aquí tenemos siete historias para que reflexiones y que tienen implicaciones francamente perturbadoras

1. El Dilema del Prisionero

Este es el clásico problema para ilustrar la teoría de juegos en el que un sospechoso se enfrenta a una decisión bastante difícil: callarse o confesar un crimen. El problema es que el sospechoso no sabe qué responderá su cómplice.

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Aquí está el Dilema del Prisionero explicado en pocas palabras

La polic√≠a arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su c√≥mplice no, el c√≥mplice ser√° condenado a la pena total, diez a√Īos, y el primero ser√° liberado. Si uno calla y el c√≥mplice confiesa, el primero recibir√° esa pena y ser√° el c√≥mplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos ser√°n condenados a seis a√Īos. Si ambos lo niegan, todo lo que podr√°n hacer ser√° encerrarlos durante un a√Īo por un cargo menor.

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Este experimento mental es inquietante porque nos ense√Īa que no siempre tomamos las decisiones ‚Äúcorrectas‚ÄĚ cuando nos falta informaci√≥n y cuando otras personas que pueden tener inter√©s en tomar ciertas decisiones participan en el asunto. El ‚Äúdilema‚ÄĚ es que cada sospechoso sale ganando si confiesa que qued√°ndose en silencio, pero el mejor resultado para ambos es que ninguno de los dos diga nada.

Esto tiene implicaciones para todo, desde la coordinación de la cooperación internacional (incluso para evitar una guerra nuclear) hasta el caso de que establezcamos contacto con extraterrestres (es decir, a pesar de que todas las civilizaciones interestelares se beneficiarían de la cooperación, sería más prudente tomar la estrategia dominante contra todos los demás antes de que lo puedan hacer ellos).

2. Mary, la neurocientífica daltónica

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A veces conocido como el Problema del Espectro Invertido o el problema del Cuarto de Mary, este experimento mental est√° destinado a generar debate sobre una visi√≥n puramente fisicalista del universo, esa visi√≥n viene a decir que todo el universo ‚ÄĒincluidos los procesos mentales‚ÄĒ es algo completamente f√≠sico. Este experimento intenta mostrar que hay propiedades no f√≠sicas, y que hay un conocimiento alcanzable que solo se pueden aprender a trav√©s de la experiencia consciente.

Así es como lo explicaba el creador del concepto, Frank Jackson:

Mary es una cient√≠fica brillante que est√°, por alguna raz√≥n, forzada a investigar el mundo desde un cuarto blanco y negro a trav√©s del monitor de una televisi√≥n en blanco y negro. Se especializa en la neurofisiolog√≠a de la visi√≥n y adquiere, supongamos, toda la informaci√≥n f√≠sica que hay para obtener acerca de lo que sucede cuando vemos tomates maduros, o el cielo, y usa t√©rminos como ‚Äúrojo‚ÄĚ, ‚Äúazul‚ÄĚ, etc. Descubre, por ejemplo, qu√© combinaci√≥n de longitudes de onda provenientes del cielo estimulan la retina, y exactamente c√≥mo esto produce a trav√©s del sistema nervioso la contracci√≥n de las cuerdas vocales y la expulsi√≥n de aire de los pulmones que resulta en la pronunciaci√≥n de la oraci√≥n ‚Äúel cielo es azul‚ÄĚ. [...] ¬ŅQu√© suceder√° cuando Mary sea liberada de su cuarto blanco y negro o se le d√© una televisi√≥n con monitor en color? ¬ŅAprender√° algo o no?

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Dicho de otra manera, Mary sabe todo lo que hay que saber sobre el color, excepto una cosa crucial: nunca ha experimentado el color conscientemente. Su primera experiencia de color fue algo que no podía haber anticipado; hay un mundo de diferencia entre saber académicamente algo y tener una experiencia real de ello.

Este experimento mental nos ense√Īa que siempre habr√° m√°s en nuestra percepci√≥n de la realidad, incluida la conciencia misma, que la observaci√≥n objetiva. En esencia, nos muestra que no sabemos lo que no sabemos. Este experimento mental tambi√©n nos da cierta experanza para el futuro; si aumentamos nuestras capacidades sensoriales y buscamos formas de expandir la conciencia, podr√≠amos abrir v√≠as completamente nuevas de exploraci√≥n psicol√≥gica y subjetiva.

3. El escarabajo en la caja

Este tambi√©n es conocido como la Discusi√≥n sobre el Lenguaje Privado y es algo similar al cuento de Mary. En las investigaciones filos√≥ficas de Wittgenstein, propuso un experimento ‚ÄúEl escarabajo en la caja‚ÄĚ que desafi√≥ la forma en que vemos la introspecci√≥n y c√≥mo afecta al lenguaje que usamos para describir las sensaciones.

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Para el experimento mental, Wittgenstein nos pide que imaginemos un grupo de individuos, cada uno de los cuales tiene una caja que contiene algo llamado ‚Äúescarabajo‚ÄĚ. Nadie puede ver la caja de ninguno de sus compa√Īeros. A todos se les pide que describan su escarabajo, pero cada persona solo conoce el suyo, y puede haber diferentes cosas en la caja de cada uno. De esa forma, Wittgenstein dice que las descripciones que vengan a continuaci√≥n no pueden participar en el ‚Äújuego del lenguaje‚ÄĚ. Con el tiempo, la gente hablar√° sobre lo que hay en sus cajas, pero la palabra ‚Äúescarabajo‚ÄĚ acaba significando ‚Äúlo que est√° en la caja de una persona‚ÄĚ

¬ŅPor qu√© este experimento da que pensar? El experimento mental se√Īala que el escarabajo es como nuestras mentes, y que no podemos saber exactamente c√≥mo es la mente de otro individuo. No podemos saber exactamente lo que otras personas est√°n experimentando, o su perspectiva particular sobre algo. Es un problema que est√° muy relacionado con el dif√≠cil problema de la conciencia y el fen√≥meno de qualia.

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4. La m√°quina de la experiencias

La máquina de la experiencia del filósofo Robert Nozick sugiere que deberíamos conectarnos a una especie de versión hedonista de Matrix.

En su libro Anarquía, Estado y utopía (1974) plantea:

Supongamos que hay una m√°quina de experiencias que le proporcionar√° a tu cerebro la vivencia que desees. Los neuropsic√≥logos podr√≠an estimular tu cerebro para que pienses y sientas que est√°s escribiendo una gran novela, o visitando a un amigo, o leyendo un libro interesante. Pero en realidad estar√≠as flotando en un tanque de agua, con electrodos conectados a su cerebro. ¬ŅDeber√≠as conectarte a esta m√°quina de por vida programando todas tus experiencias?... Adem√°s, mientras est√©s en el tanque no sabr√°s que est√°s all√≠; Pensar√°s que todo est√° sucediendo realmente... ¬ŅTe conectar√≠as?

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La idea principal detr√°s de este problema es que tenemos muy buenas razones para conectarnos a esa m√°quina. Debido a que vivimos en un universo sin un prop√≥sito aparente, y que nuestras vidas a menudo se caracterizan por estar lejos de lo ideal, como el trabajo duro y el sufrimiento, no tenemos ninguna buena raz√≥n para no optar por algo sustancialmente mejor, aunque sea ‚Äúartificial‚ÄĚ. ‚Äú¬ŅPero qu√© pasa con la dignidad humana? ¬ŅY la satisfacci√≥n de nuestros ‚Äúverdaderos‚ÄĚ deseos? El experimento mental de Nozick puede parecer f√°cil de descartar, pero es uno que ha supuesto un desaf√≠o a los fil√≥sofos durante d√©cadas.

5. La ara√Īa en el orinal

Esta historia recuerda a la Cueva de Plat√≥n, otro de los experimentos cl√°sicos m√°s famosos.Propuesto por Thomas Nagel en su ensayo ‚ÄúNacimiento, muerte y el significado de la vida‚ÄĚ, habla¬†sobre el sentido de la vida. Se le ocurri√≥ al ver una peque√Īa y triste ara√Īa que viv√≠a en un urinario del ba√Īo de hombres en Princeton, donde daba clases √©l. La ara√Īa parec√≠a tener una vida horrible, con todo el mundo orinan sobre ella, y ‚Äúno parec√≠a gustarle‚ÄĚ. As√≠ lo describ√≠a Nagel:

Poco a poco nuestros encuentros comenzaron a angustiarme. Por supuesto que ese podía ser su hábitat natural, pero como estaba atrapada por esa porcelana lisa inexpugnable, no había forma de que pudiera salir aunque quisiera, y tampoco había forma de saber si ella quería... Así que un día a finales del trimestre, cogí una toallita de papel del dispensador de pared y se la extendí. Sus piernas agarraron la punta del papel y la levanté para depositarla en el suelo de baldosas.

Se limit√≥ a sentarse all√≠, sin mover ni un m√ļsculo. La empuj√© ligeramente con el papel, pero no pas√≥ nada. . . . Me fui, pero cuando volv√≠ dos horas despu√©s, ni se hab√≠a movido.

Al d√≠a siguiente la encontr√© en el mismo lugar, y sus piernas se hab√≠an arrugado de esa manera tan caracter√≠stica que tienen las ara√Īas muertas. Su cad√°ver permaneci√≥ all√≠ durante una semana, hasta que finalmente barrieron el suelo.

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Nagel actu√≥ por empat√≠a, suponiendo que a la ara√Īa le ir√≠a mejor y podr√≠a disfrutar de la vida. Pero sucedi√≥ exactamente lo contrario. Al final, no le hizo ning√ļn bien a la ara√Īa.

Esta an√©cdota nos obliga a considerar la calidad y el sentido no solo de las vidas de los animales, sino tambi√©n de las nuestras. ¬ŅC√≥mo podemos saber lo que quiere alguien realmente? ¬ŅY nuestras vidas de verdad nos aportan cosas buenas? Tambi√©n nos obliga a reflexionar sobre nuestra forma de intervenir. Y recordar que a pesar de nuestras mejores intenciones a veces podemos infligir un da√Īo imprevisto.

6. El debate del reemplazo

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En este experimento mental, se nos pide que imaginemos un mundo en el que a los humanos no les gusta el sabor de la carne. En este escenario, no habr√≠a animales criados para ser comidos. Y por ello habr√≠a muchos menos animales, como cerdos, vacas y pollos. Virginia Woolf escribi√≥ una vez, ‚ÄúDe todos los argumentos para el Vegetarianismo, ninguno es tan d√©bil como el argumento de la humanidad. El cerdo tiene m√°s inter√©s que nadie en la demanda de bacon. Si todo el mundo fuera jud√≠o, no habr√≠a ni un solo cerdo‚ÄĚ.

Este tipo de razonamiento puede conducir a algunas conclusiones extra√Īas e incluso repugnantes. Por ejemplo, ¬Ņes mejor tener 20 mil millones de personas en el planeta con un nivel de vida pobre que 10 mil millones en un nivel de vida m√°s alto? Si ocurre esto √ļltimo, ¬Ņqu√© pasa con los 10 mil millones de vidas que nunca nacieron? Pero, ¬Ņc√≥mo podemos sentirnos mal por personas que nunca llegaron a existir?

7. La posición original

Este experimento mental es la raz√≥n por la cual soy un fan√°tico de John Rawls. Nos pide que nos imaginemos en una situaci√≥n en la que no sabemos nada de nuestra vida real: estamos detr√°s de lo que denomina ‚Äúvelo de ignorancia‚ÄĚ que nos impide conocer el sistema pol√≠tico bajo el cual vivimos o las leyes vigentes. Tampoco sabemos nada sobre psicolog√≠a, econom√≠a, biolog√≠a y otras ciencias. Junto con un grupo similar de personas que est√°n en esta misma situaci√≥n se nos pide revisar una lista completa de formas jur√≠dicas cl√°sicas, extra√≠das de diversas tradiciones de filosof√≠a social y pol√≠tica. Luego se nos asigna la tarea de seleccionar qu√© sistema de justicia creemos que se adapta mejor a nuestras necesidades, sabiendo que no tenemos informaci√≥n sobre nuestro verdadero yo ni de la situaci√≥n en la que realmente nos encontramos en el mundo real.

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As√≠ que, por ejemplo, ¬Ņqu√© pasar√≠a si regresas a la ‚Äúvida real‚ÄĚ para descubrir que vives en un barrio de chabolas en la India? ¬ŅO a un barrio de clase media en Noruega? ¬ŅQu√© sucede si eres una persona discapacitada? ¬ŅO un millonario? o incluso de una especie diferente.

Seg√ļn Rawls, es probable que terminemos eligiendo algo que garantice iguales derechos y libertades b√°sicas para asegurar nuestros intereses como ciudadanos libres e iguales, y para perseguir una amplia gama de concepciones para el bien. Y tambi√©n sugiri√≥ que probablemente elegir√≠amos un sistema que garantice oportunidades educativas y de empleo justas.