Photo: VanBuren (Wikimedia Commons)

La ilusi√≥n √≥ptica que nos ocupa se conoce como ‚Äúventana de Ames‚ÄĚ en honor a su creador, Adelbert Ames (m√°s conocido por la habitaci√≥n de Ames, ese truco de perspectiva que hace que algunas personas se vean m√°s grandes que otras en un mismo escenario y que ha sido usado en pel√≠culas como Willy Wonka y la f√°brica de chocolate o El Se√Īor de los Anillos).

La ventana de Ames no es un truco de perspectiva, sino de expectativa. Consiste en una pieza de cartón con forma de trapecio que ha sido pintada por ambos lados para parecer una ventana vista desde cierto ángulo. La ilusión empieza cuando cuelgas la ventana de un cable y la haces girar:

La ventana de Ames esté dando una vuelta completa, pero el observador percibe un giro de tan solo 180 grados; primero hacia un lado, después hacia el otro. La ilusión es tan potente que no se rompe aunque sepas que no está oscilando, aunque sepas que es un trapecio y no un rectángulo.

Incluso puedes engancharle un objeto como punto de referencia y mantener la ilusión; estas cajas de cerillas parecen flotar en sentido opuesto:

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Tampoco sirve de nada atravesar el cartón con una regla; nuestro cerebro sigue percibiendo que la ventana se detiene e invierte su dirección:

Esta ilusi√≥n √≥ptica fue creada en 1951 a partir del concepto filos√≥fico del transaccionalismo. En los a√Īos 60, algunos psic√≥logos la usaron para explicar la ‚Äúambig√ľedad transaccional‚ÄĚ, la idea de que una expectativa mental en el espectador puede afectar a la percepci√≥n real de est√≠mulos ambiguos. Nosotros vemos una ventana rectangular, pero un aborigen que nunca haya visto una ventana lo percibir√° de manera diferente. En otras palabras, el truco solo funciona cuando sabes lo que es una ventana.

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