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Tecnología

Acusan a un director de cometer fraude porque se gastó U$ 4 millones del efectivo de Netflix en criptomonedas

Se suponía que hiciera una épica de sci-fi sobre clones superinteligentes. El FBI dice que gastó el dinero en criptomonedas y autos.
Por Matthew Gault Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En los primeros tiempos de la Guerra del Streaming, Netflix gastó más de U$ 55 millones en una serie de sci-fi creada por el hombre que dirigió la olvidada producción de Keanu Reeves, 47 Ronin. Según la denuncia federal, el director robó U$ 11 millones al gigante del streaming y los gastó en Dogecoins y Rolls Royces.

La saga del director Carl Erik Rinsch y Netflix lleva varios años. Netflix ha estado tratando de recuperar el dinero desde hace tiempo, y Rinsch ha pasado gran parte d ellos últimos cinco años en los tribunales, por su divorcio y por la mediación relacionada con el tema Netflix. Ahora el FBI lo acusa de cometer fraude.

“Carl Rinsch supuestamente le robó más de U$ 11 millones a una prominente plataforma de streaming para financiar compras lujosas e inversiones personales en lugar de completar una prometida serie de televisión”, dijo en un comunicado sobre el caso el Director Adjunto del FBI Leslie Backschies. “El FBI seguirá investigando a cualquier persona que busque defraudar a empresas”.

El FBI también publicó una copia de su acusación contra Rinsch en la que hay algunos detalles nuevos sobre el caso, y algunas borrosas capturas de pantalla de lo que logró completar el director.

La historia comienza en 2018. Rinsch había fracasado cinco años antes con 47 Ronin pero los streamers echaban su dinero sobre cualquier idea a medio cocinar que rondara el planeta en su desesperación por llenar de contenido sus servicios. La idea de Rinsch era White Horse.

“White Horse era una serie de ciencia ficción para la TV, sobre un científico que creaba un grupo de clones superinteligentes”, indicaba la acusación. “Esos clones estaban en un área amurallada de una ciudad brasileña donde empezaron a desarrollar tecnología de avanzada, y entraron en conflicto con los humanos y también, los unos con los otros. El título ‘White Horse’ hace referencia a uno de los cuatro jinetes del apocalipsis, que monta un caballo blanco”. 

La muerte. El jinete que monta el caballo de color pálido es la muerte.

¿Cómo lo hizo?

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©FBI photos.

Tras una guerra de ofrecimientos Netflix finalmente firmó con Rinsch. El plan era para una serie de 13 episodios, que duraría unas dos horas y media, con cada episodio de 4 a 10 minutos de duración. Rinsch filmó una parte, y las capturas de pantalla de la serie acompañan a la acusación. Pero además, supuestamente se volvió un tanto extraño.

Según los testigos y las declaraciones de su divorcio, Rinsch abusaba de la anfetamina que le habían prescripto y se volvía paranoico. Sus puñetazos dejaban agujeros en la pared. Y desaparecía. Faltaba a reuniones con ejecutivos, o incumplía plazos. Sin embargo, convenció a Netflix para que le diera U$ 11 millones más.

Es en esta segunda inyección de dinero de Netflix que el dinero quedó en el centro de la acusación de fraude. El trabajo forense que rastreó esos millones está bien documentado. Según los documentos, Rinsch pasó los fondos de su compañía productora a sus cuentas bancarias personales antes de solidificarlas en un fideicomiso. Luego hizo inversiones equivocadas y perdió la mitad del dinero. “Mientras perdía casi todos los U$ 11 millones que eran para completar White Horse, falsamente informó a Netflix que White Horse ‘iba maravillosamente y avanzaba muy bien”, indica la acusación.

Tomó los U$ 4 millones que le quedaban del dinero de Netflix y lo apostó todo en Dogecoins. Le fue bien, y ganó U$ 27 millones. “Gracias, y que dios bendiga a las cripto”, dijo en un chat en línea con un agente de criptomonedas, al retirar sus ganancias y ponerlas en su cuenta bancaria.

Luego, según el FBI, Rinsch se dedicó a gastar. Según la acusación, rápidamente gastó U$ 10 millones, luego U$ 1.787.000 en tarjetas de crédito, $ 2.417.000 en cinco Rolls Royces y una Ferrari, U$ 638 en dos colchones, y U$ 1.073.000  en abogados para demandar a Netflix, y en gastos de su divorcio. En el momento afirmó que Netflix le debía U$ 14 millones.

Los federales acusaron a Rinsch de fraude de transferencia, lavado de dinero, y “transacciones monetarias en propiedad derivada de actividad ilegal sin especificar”. Las primeras dos acusaciones equivaldrían a un máximo de 20 años de prisión, y las últimas cinco, a 10 cada una.

Las guerras del streaming han quedado atrás y nunca vamos a poder ver White Horse. Es lamentable que el esfuerzo del elenco y el equipo se diluya como humo, pero tal vez las trapisondas de Rinsch sean más entretenidas que una épica de sci-fi de episodios cortos sobre unos clones superinteligentes.

 

 

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