Los dentistas podrían tener muy pronto una alternativa más sencilla para tratar uno de los problemas dentales más temidos: las caries.
Investigadores de la Universidad de Michigan llevaron a cabo un amplio ensayo clínico de fase III para evaluar una forma líquida de flúor aplicada directamente sobre las caries de niños pequeños. En comparación con un placebo, el tratamiento demostró ser significativamente más eficaz para evitar que las lesiones siguieran avanzando y reducir la necesidad de procedimientos más invasivos, como empastes o cirugía.
Los resultados indican que este tratamiento líquido puede ser una opción «no invasiva para niños pequeños con alto riesgo» y respaldan que se considere su aprobación como medicamento por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), según explican los investigadores en el estudio, publicado en julio en JAMA Pediatrics.
Un tratamiento que todavía no está aprobado para las caries
Las caries, también conocidas como caries dentales, son lesiones provocadas por bacterias que deterioran la superficie protectora de los dientes. Aunque actualmente existe una mayor conciencia sobre la importancia de la higiene dental, más del 40 % de los niños en Estados Unidos desarrolla algún grado de deterioro dental.
Las caries suelen tratarse mediante empastes. Sin embargo, cuando la lesión avanza hasta capas más profundas del diente y provoca una infección, puede ser necesario recurrir a tratamientos mucho más invasivos, como una endodoncia o incluso extraer por completo la pieza afectada.
Desde hace décadas se sabe que el flúor ayuda a prevenir las caries. Esa es una de las razones por las que muchos países añaden pequeñas cantidades de este mineral al agua potable. Además, las investigaciones han demostrado que puede ayudar a detener o ralentizar la progresión de caries que ya han aparecido.
Varios países han aprobado tratamientos basados en flúor, entre ellos el fluoruro diamino de plata (SDF), precisamente para impedir que las caries empeoren. Estados Unidos, sin embargo, todavía no ha autorizado este compuesto para ese uso específico.
En 2014, la FDA aprobó el SDF para tratar la hipersensibilidad dental, lo que permitió a los dentistas utilizarlo de forma no contemplada específicamente en su autorización para tratar las caries. Dos años después, en 2016, la agencia estadounidense lo designó como una terapia «innovadora» (breakthrough therapy), una categoría destinada a acelerar la evaluación de tratamientos que podrían cubrir una necesidad médica importante.
Pero para que el SDF pueda recibir una aprobación específica contra las caries, todavía hacía falta evidencia sólida sobre su eficacia y seguridad. El nuevo ensayo pretende precisamente aportar esos datos.
Un ensayo con resultados contundentes
El estudio contó con 830 niños menores de seis años que padecían caries graves durante la primera infancia. La mitad recibió un placebo, mientras que el resto recibió una solución de SDF al 38 %, aplicada directamente sobre los dientes afectados mediante una pequeña punta con una esponja.
Los participantes recibieron una primera aplicación al comienzo del estudio y una segunda seis meses después. Posteriormente, los investigadores siguieron la evolución de sus dientes durante otros ocho meses.
En total, el 70 % de los niños completó el estudio. Al llegar al octavo mes, alrededor de la mitad de los menores tratados con SDF no mostraba una progresión de las caries. En el grupo que recibió el placebo, esa proporción fue de apenas el 17 %.
El fluoruro diamino de plata tiene un efecto secundario bastante particular: puede provocar que los dientes afectados se vuelvan permanentemente oscuros debido a la presencia de plata. Aun así, la frecuencia de efectos adversos comunicados fue similar en ambos grupos.
Además, este cambio de color podría resultar menos problemático en los niños pequeños, ya que eventualmente perderán sus dientes de leche de forma natural.
A juicio de los investigadores, los resultados aportan argumentos importantes para que la FDA considere aprobar el SDF específicamente como tratamiento contra las caries.
«Si queremos que más niños y familias puedan beneficiarse de este tratamiento, necesitamos pruebas rigurosas que demuestren tanto que funciona como que es seguro», explicó Margherita Fontana, autora principal del estudio y profesora de odontología de la Universidad de Michigan, en un comunicado de la institución.
Fontana añadió que, desde el punto de vista de la salud pública, ampliar el uso del tratamiento en Estados Unidos, incluso en centros médicos, requiere disponer de datos recopilados cuidadosamente en población estadounidense. «Ahora los tenemos», afirmó.
Aunque probablemente el principal uso del SDF será en niños muy pequeños, los investigadores creen que también podría convertirse en una solución temporal para adultos que no puedan acceder a otros tratamientos o no puedan pagarlos.
«Para casi cualquier persona, esto puede detener la progresión de las caries, frenar la infección y aliviar el dolor que provoca», señaló Fontana. «Podría beneficiar a muchas personas».