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Tecnología

Más de 60 estudiantes argentinos construyeron un cohete para llegar a Mach 2: su diseño obtuvo puntaje perfecto

El cohete Aconcagua fue diseñado durante más de un año por estudiantes del ITBA para volar a velocidad supersónica y acercarse a los diez kilómetros de altitud. En una competencia internacional celebrada en Texas alcanzó 7,5 kilómetros, fue recuperado y consiguió la máxima puntuación por la calidad de su diseño y construcción.
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Un grupo de estudiantes argentinos pasó más de un año calculando estructuras, fabricando piezas, programando sistemas electrónicos y realizando pruebas. El resultado fue Aconcagua, el proyecto más ambicioso desarrollado hasta ahora por el ITBA Rocketry Team.

El cohete fue creado para competir en la International Rocket Engineering Competition de 2026, celebrada en Texas. La edición reunió a más de 150 equipos universitarios procedentes de diferentes países y enfrentó proyectos capaces de alcanzar entre 10.000 y 45.000 pies de altitud.

Aconcagua tenía dos objetivos especialmente exigentes: acercarse a los 30.000 pies —unos 9,1 kilómetros— y superar la barrera del sonido, con una velocidad máxima prevista mediante simulaciones de aproximadamente Mach 2.

Un cohete construido desde el aula

El ITBA Rocketry Team nació en 2022 como una iniciativa estudiantil dedicada a la cohetería experimental. Actualmente reúne a más de 60 alumnos de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Industrial e Informática, además de Bioingeniería y la Licenciatura en Analítica.

Para construir Aconcagua, el grupo se dividió en áreas responsables de aerodinámica, aeroestructuras, aviónica, sistemas de recuperación, materiales compuestos, carga útil y simulaciones computacionales.

El trabajo no consistió únicamente en ensamblar piezas disponibles en el mercado. Los estudiantes tuvieron que diseñar el fuselaje, comprobar su resistencia frente a las cargas del vuelo supersónico, desarrollar la electrónica y preparar el sistema de paracaídas que permitiría recuperar el vehículo después del lanzamiento.

Los componentes fueron sometidos a ensayos y simulaciones antes de integrarse. A velocidades cercanas o superiores a Mach 1, las fuerzas aerodinámicas y las vibraciones aumentan considerablemente, por lo que un pequeño error estructural puede destruir el cohete durante el ascenso.

Más de 60 estudiantes argentinos construyeron un cohete para llegar a Mach 2: su diseño obtuvo puntaje perfecto
© Vértice de Defensa – Youtube.

Qué significa competir en 30K COTS

Aconcagua participó en la categoría 30K COTS, destinada a cohetes cuyo objetivo es alcanzar 30.000 pies sobre el lugar de lanzamiento utilizando un motor comercial certificado.

El término COTS, abreviatura de Commercial Off-the-Shelf, no significa que todo el cohete sea comercial. Se refiere principalmente al sistema de propulsión: el motor debe figurar en las listas de modelos certificados por las organizaciones de cohetería admitidas por la competencia. El resto del vehículo puede ser diseñado y fabricado por los estudiantes.

La alternativa es la categoría SRAD, en la que el propio equipo desarrolla total o parcialmente el motor. El ITBA ya había participado anteriormente con propulsión híbrida creada por sus estudiantes, pero para intentar triplicar la altitud de sus primeros vuelos eligió esta vez un motor comercial.

No llegó a los diez kilómetros, pero volvió a tierra

Los resultados oficiales muestran que Aconcagua alcanzó un apogeo de 24.699 pies, equivalente a unos 7,5 kilómetros. Se quedó aproximadamente 1,6 kilómetros por debajo del objetivo de la categoría.

El cohete fue recuperado con daños considerados menores. Esa recuperación resulta fundamental: la puntuación no depende solo de la altura, sino también de la documentación técnica, el diseño, la construcción, el comportamiento durante el vuelo y el estado en el que vuelve a tierra.

Aconcagua recibió 188,33 puntos por su informe técnico y consiguió la máxima calificación posible, 120 puntos, tanto en calidad de diseño como en calidad de construcción. Terminó séptimo entre los equipos de 30K COTS y en el puesto 47 de la clasificación general publicada.

Por tanto, resulta más preciso decir que obtuvo el mejor resultado posible en los apartados de diseño y construcción que afirmar que ganó toda la competencia. El primer puesto general y el de 30K COTS fueron para Mississippi State University.

Más de 60 estudiantes argentinos construyeron un cohete para llegar a Mach 2: su diseño obtuvo puntaje perfecto
© Vértice de Defensa – Youtube.

Una evolución que comenzó con vuelos más pequeños

El equipo debutó en la competencia internacional en 2023. Un año después consiguió lanzar y recuperar un cohete impulsado por un motor híbrido desarrollado por sus propios estudiantes, alcanzando unos 3.000 metros.

Aquel proyecto demostró que podían diseñar no solo la estructura del vehículo, sino también un sistema de propulsión experimental. Aconcagua elevó el desafío: debía volar más del doble de alto, soportar el régimen supersónico y mantener operativos sus sistemas hasta el aterrizaje.

La velocidad real alcanzada durante el vuelo de Texas no aparece en la clasificación oficial. Por eso, aunque el vehículo fue concebido como un cohete supersónico y las simulaciones indicaban que podía llegar a Mach 2, no puede afirmarse únicamente con esos resultados que haya alcanzado esa velocidad.

El logro está en otro lugar: un grupo universitario consiguió desarrollar, probar, lanzar y recuperar un vehículo de alta potencia que alcanzó 7,5 kilómetros y recibió puntuaciones perfectas por su fabricación.

Aconcagua no ganó el campeonato mundial de cohetería ni llegó exactamente a su altitud objetivo. Pero demostró que un proyecto iniciado por estudiantes en un taller universitario puede competir técnicamente con equipos de algunas de las instituciones aeroespaciales más avanzadas del mundo.

 

 

Fuente: Infobae.

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