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Ciencia

África se está abriendo y nadie puede detenerlo. Dos grietas colosales ya avanzan hacia la creación de dos océanos nuevos, según confirman geólogos y satélites

El Rift de África Oriental y el rift del golfo de Suez continúan ensanchándose, impulsados por columnas de manto caliente y fallas activas. El proceso tomará millones de años, pero ya está redibujando el futuro del continente.
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Sin lugar a duda, nuestro planeta ha estado trabajando en silencio. A veces con temblores, a veces con volcanes, otras veces con movimientos tan lentos que hacen que un crecimiento de uñas parezca veloz. Y ahora, dos fracturas tectónicas —una en el corazón de África y otra entre África y Asia— están enviando un mensaje claro: la Tierra no ha terminado de redibujar sus continentes.

La primera grieta es la más conocida y, posiblemente, la más espectacular. El Rift de África Oriental recorre más de 3.500 kilómetros desde el mar Rojo hasta Mozambique. A través de este gigantesco tajo, dos placas tectónicas —la Somalí y la Nubia— se están separando. Apenas unos milímetros al año, pero suficientes para que el cambio sea real. Lo confirma la geóloga Cynthia Ebinger, quien describe el ritmo con una frase inolvidable: “La separación ocurre al mismo ritmo al que crecen las uñas de los pies”.

África se está abriendo y nadie puede detenerlo. Dos grietas colosales ya avanzan hacia la creación de dos océanos nuevos, según confirman geólogos y satélites
© ATLAS.

Este proceso lleva unos 35 millones de años en marcha, pero hoy sabemos más que nunca gracias a las observaciones satelitales y los datos GPS. Las mediciones muestran que el rift no solo se expande de norte a sur; también se abre hacia el este y el oeste. Todo coincide con otra evidencia mayor: bajo la grieta asciende una enorme columna de roca caliente del manto —el llamado superolaje africano— que debilita la corteza y alimenta el vulcanismo de la región, incluido el entorno del Kilimanjaro.

Si este proceso llega a completarse, un enorme bloque de tierra podría separarse de África y convertirse en un nuevo continente, separado por un océano recién formado. En ese fragmento quedarían Somalia, Eritrea, Djibouti, partes de Etiopía, Kenia, Tanzania y Mozambique. Aunque nadie vivo lo verá, el proceso ya está en curso.

La segunda grieta es más discreta, pero igual de reveladora. Durante décadas se creyó que el rift del golfo de Suez estaba inactivo, detenido hace unos cinco millones de años. Pero un nuevo análisis dirigido por el geocientífico español David Fernández-Blanco demuestra lo contrario: la zona sigue abriéndose a unos 0,5 milímetros por año. No parece mucho, pero es la prueba de que el rift continúa vivo. Ríos desviados, fallas recientes y arrecifes levantados 18 metros lo confirman.

África se está abriendo y nadie puede detenerlo. Dos grietas colosales ya avanzan hacia la creación de dos océanos nuevos, según confirman geólogos y satélites
© SpaceEnhanced.

Ambos procesos apuntan a un mismo destino geológico: dos mares nuevos. Uno crecerá dentro de África y otro entre África y Asia, como ocurrió con el mar Rojo hace millones de años. Es un recordatorio de que la Tierra no es un mapa fijo, sino un organismo en movimiento constante.

Hace aproximadamente 300 millones de años, todo era Pangea. Hoy los continentes siguen su viaje lento e inexorable. Y estas grietas —dos cortes profundos en el cuerpo del planeta— son solo el comienzo de la próxima transformación.E

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