Este año unos agentes federales en algún lugar del oeste de EE.UU. observaron una misteriosa nave aérea triangular que parecía levitar sobre un sitio sensible a la seguridad nacional, aunque no mencionaron el nombre del lugar. El Pentágono dio a conocer los documentos del caso. La nave, de color negro mate, era absolutamente silenciosa y avanzaba a la velocidad de un jet de combate, según un testigo que la describió como “un drone en ala delta”.
Calcularon que la nave medía entre 4 y 4,5 metros de ancho, incluyendo las alas, y que el largo del fuselaje era de unos 1,8 a 2,7 metros, según el documento del Departamento de Defensa que se hizo público el viernes. El grosor vertical se calculó que era de entre 40 y 70 centímetros, según el Departamento de Defensa.
“La nave no identificada se mantuvo en alineación horizontal completamente fija, sin inclinarse, bambolearse ni moverse durante el ascenso vertical controlado de unos diez segundos”, explica el informe. “Se elevó hasta aproximadamente unos 60 a 90 metros por sobre la línea de las montañas. Al llegar a esa altura la nave al instante dejó de moverse en sentido vertical y permaneció estable, levitando estática durante unos veinte segundos”.
Luego pasó del estado de velocidad cero al vuelo horizontal a alta velocidad y ejecutó “una maniobra de giro fluida y de descenso hacia un cañón, en aproximadamente dos o tres segundos”, según indica el informe. Además, se señala que al girar, la silueta de la nave pareció aplanarse, y se veía más triangular.
¿Qué más se sabe?
El informe del FBI sobre el inciente incluye nueve imágenes, con fotos de un paisaje y un triángulo negro que se mueve si se hojean rápido las imágenes. El informe no indica si se trata de fotos auténticas o de la creación de algún artista.









Gizmodo pasó las imágenes por SynthID.com, que se usa para detectar marcas de agua invisibles si una imagen es creada con herramientas de IA de OpenAI y Google. Las imágenes no contenían la marca de agua SynthID, aunque podrían haber sido creadas con herramientas de otra compañía o con el software básico de edición de fotos como por ejemplo Photoshop.
“Los dos testigos primarios no informaron sobre efectos fisiológicos. No dijeron haber sentido desorientación ni náuseas, dolor de cabeza, sensación en la piel, perturbación visual, problemas de memoria ni otros fenómenos sensoriales anómalos. Tampoco detectaron olores extraños. No hubo interferencia electromagnética ni se vieron afectadas las señales, y los sensores no registraron anomalías en equipos personales o de la agencia”, explica el informe.
Este tipo de informes forman parte de las comunicaciones periódicas del Pentágono en relación con fenómenos anómalos no identificados, más comúnmente conocidos como OVNIs, o UFOs en inglés. Los primeros informes se recibieron con gran entusiasmo pero brindaron muy pocas respuestas sobre la pregunta central: ¿Son naves de otros mundos? ¿O simplemente son avances altamente tecnológicos de adversarios geopolíticos como China?