Imaginar edificios que se mantengan frescos durante el verano sin depender constantemente del aire acondicionado podría parecer una idea futurista. Sin embargo, un equipo de científicos españoles desarrolló un nanomaterial capaz de reducir la temperatura casi 13 °C sin utilizar electricidad, aprovechando únicamente sus propiedades físicas.
El descubrimiento fue realizado por investigadores del Instituto de Micro y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, quienes diseñaron una estructura microscópica capaz de reflejar gran parte de la radiación solar y liberar calor hacia el exterior.
Los resultados, publicados el 29 de junio de 2026 en la revista científica Nanophotonics, abren nuevas posibilidades para desarrollar sistemas de refrigeración más sostenibles y reducir la demanda energética de edificios e infraestructuras.
Cómo funciona el material que enfría superficies sin electricidad
La tecnología se basa en un fenómeno conocido como refrigeración radiativa pasiva diurna, que permite disipar calor mediante radiación infrarroja sin necesidad de utilizar compresores, ventiladores o sistemas eléctricos.
Para conseguirlo, el material debe cumplir dos condiciones fundamentales: reflejar buena parte de la luz solar para evitar calentarse y emitir energía térmica en determinadas longitudes de onda.
En particular, existe una región del espectro infrarrojo, situada entre los 8 y 13 micrómetros, donde la atmósfera permite que parte de esa radiación escape hacia el espacio. El nuevo nanomaterial aprovecha este mecanismo para liberar calor incluso cuando recibe radiación solar directa.
Su componente principal es el fluoruro de polivinilideno (PVDF), un polímero que combina buenas propiedades de emisión infrarroja con resistencia a la humedad y a la radiación ultravioleta.
Las pruebas lograron reducir la temperatura casi 13 grados
Para fabricar el material, los investigadores utilizaron moldes nanoporosos de óxido de aluminio que permitieron crear estructuras tridimensionales de PVDF.
Posteriormente, aplicaron diferentes métodos de enfriamiento durante la fabricación y tratamientos con radiación ultravioleta para optimizar sus propiedades ópticas. Los resultados fueron especialmente prometedores.
La versión más eficiente consiguió reflejar el 82,4 % de la radiación solar y alcanzar una emisividad infrarroja del 96,7 % en la ventana atmosférica estudiada. Durante las pruebas realizadas al aire libre en Tres Cantos, Madrid, en julio de 2025, el material logró mantener una temperatura 12,9 °C inferior a la registrada dentro de una caja de referencia sin recubrimiento.
Es importante destacar que esta diferencia corresponde a condiciones experimentales concretas y no significa que cualquier habitación pueda enfriarse automáticamente 13 grados.
Una tecnología que podría reducir el consumo de aire acondicionado
El potencial del descubrimiento está relacionado con uno de los grandes desafíos energéticos actuales: mantener temperaturas confortables sin incrementar continuamente el consumo eléctrico.
Según los investigadores, la refrigeración representa aproximadamente el 20 % del consumo mundial de electricidad, una demanda que podría aumentar durante las próximas décadas. En este contexto, los materiales capaces de enfriar superficies de forma pasiva podrían reducir la necesidad de utilizar sistemas de climatización convencionales.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran las cubiertas y fachadas de edificios, los vehículos, los dispositivos electrónicos y los sistemas de regulación térmica personal.
Sin embargo, el estudio no demuestra que este material pueda reducir por sí solo un 20 % el consumo energético mundial.
¿Cuándo podría utilizarse en edificios y viviendas?
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que los científicos desarrollaron un método de fabricación potencialmente escalable, adaptable a futuros procesos industriales. Esto representa una ventaja frente a otros materiales experimentales cuya producción resulta demasiado compleja o costosa.
Aun así, la tecnología todavía necesita superar nuevas pruebas de durabilidad, costos y rendimiento en diferentes condiciones climáticas antes de utilizarse comercialmente.
El descubrimiento demuestra que reducir la temperatura no siempre requiere gastar más electricidad. En determinadas circunstancias, modificar la estructura de un material puede ser suficiente para aprovechar mecanismos naturales de disipación del calor.