Foto: Misterweiss / Wikimedia Commons (dominio p√ļblico)

El emblem√°tico Edificio Chrysler de Nueva York est√° en venta. La obra maestra del art d√©co lleg√≥ a ser ‚ÄĒdurante once meses‚ÄĒ el edificio m√°s alto del mundo, pero los altos costes de mantenimiento y las dificultades para competir con rascacielos m√°s modernos al oeste de Manhattan han llevado a su actual due√Īo, el fondo soberano de Abu Dabi, a quit√°rselo de encima.

El Edificio Chrysler se inaugur√≥ en 1930. Dise√Īado por William Van Alen, fue la sede de Chrysler hasta los a√Īos 50, pero no fue el fabricante de autom√≥viles el que lo pag√≥. Walter P. Chrysler, el fundador de la compa√Ī√≠a, estaba obsesionado con construir el edificio m√°s alto del mundo y se lo tom√≥ como un proyecto personal. Tal era su obsesi√≥n que construy√≥ en secreto una gigantesca aguja de acero para coronar el Chrysler con la intenci√≥n de superar en altura al Bank of Manhattan Trust Building, que se hab√≠a inaugurado el mes anterior. Finalmente, el t√≠tulo de edificio m√°s alto le dur√≥ menos de un a√Īo: lo que tard√≥ en inaugurarse el Empire State.

Foto: AP

El Chrysler tiene 77 plantas, 32 ascensores y una altura de 319 metros. Es el edificio de ladrillos más alto del mundo y el octavo edificio más alto de Nueva York. Se encuentra al este de Midtown Manhattan, en la calle 42, muy cerca de la estación Grand Central; un punto neurálgico de la ciudad.

En 1997 fue adquirido y renovado por el grupo estadounidense Tishman Speyer. En 2008, el fondo Mubadala compró a Speyer el 90% de la propiedad. Ahora los árabes se han cansado de sus gárgolas de acero y han pedido a la inmobiliaria CBRE Group que le busque comprador.

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CBRE dice ‚Äúestar recibiendo consultas de todo el mundo‚ÄĚ, pero se niega a revelar el precio del edificio. Los expertos creen que es improbable el fondo de Abu Dabi recupere los 800 millones de d√≥lares que pag√≥ por √©l en 2008. El porcentaje de ocupaci√≥n del Chrysler es del 80%, por debajo del promedio de la ciudad.

Es uno de los edificios más famosos del mundo, pero no logra competir con otros rascacielos modernos y sostenibles que se alzan sobre el río y cuentan con amplias terrazas, gimnasios y ventanales.

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