El consumo de alcohol durante el embarazo puede ser una apuesta riesgosa, y lamentablemente, hay muchas estadounidenses dispuestas a correr ese riesgo, según muestran los datos más recientes de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
Los científicos de los CDCs analizaron los últimos datos de una encuesta de representación nacional de EE.UU. Encontraron que una de cada siete mujeres embarazadas informaba haber consumido alcohol en el último mes —representa un aumento respecto de los últimos años— en tanto que algunas mujeres beben alcohol en cantidad estando embarazadas.
Estos resultados destacan “la continua necesidad de trazar estrategias integrales que reduzcan el consumo de alcohol durante el embarazo”, según indica el informe.
No hay cantidad segura
Aunque sigue habiendo debate sobre los daños y beneficios relativos de consumir alcohol con moderación para las personas promedio, no se puede decir lo mismo sobre el consumo de alcohol durante el embarazo. Las grandes organizaciones de la salud como los CDC están ampliamente de acuerdo en que no se conoce una cantidad “segura” de alcohol durante el embarazo. El alcohol puede llegar fácilmente al feto y afectar de manera negativa su desarrollo, elevando el riesgo de abortos, nacimientos prematuros o desórdenes del desarrollo. Los riesgos van en aumento cuanto más alcohol consume regularmente la embarazada.
Desde la década de 1980 los CDC han estado siguiendo ciertas tendencias y hábitos relacionados con la salud, incluyendo el consumo de alcohol, mediante el Sistema de Factores de Riesgo Conductuales (BRFSS) que lleva adelante con regularidad la encuesta de representación nacional entre estadounidenses de todo el país.
Basándose en los datos de la BRFSS, la prevalencia del consumo de alcohol en las embarazadas de EE.UU. entre 2018 y 2020 era de 13,5%, en tanto que la prevalencia del consumo pesado de alcohol (cuatro o más tragos de bebidas alcohólicas de una vez en el último mes) era de 5,2%. Los investigadores querían tener una visión actualizada, por lo que analizaron los datos de la BRFSS de 2021 a 2024, para obtener cálculos más actuales. Publicaron sus resultados la semana pasada en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC.
El 15,2% de las embarazadas en Estados Unidos han consumido alcohol en algún momento durante el último mes, en tanto que el 4.9% ha bebido alcohol en cantidad de una sola vez (ocho o más tragos en una semana durante el último mes). Las proporciones de prevalencia no han tenido cambios significativos durante ese período de tiempo. Las mujeres que no estaban casadas o informaban sufrir de ansiedad mental frecuente también tenían dos o tres veces más probabilidades de informar que bebían alcohol en comparación con otras.
“El consumo de alcohol durante el embarazo sigue siendo una preocupación de la salud pública en EE.UU”, escribieron los autores del trabajo.
Qué hacer
En otros estudios se observó que el consumo de alcohol aumentó en general tras la pandemia de COVID-19, junto con muchos de los problemas de salud que eso puede causar. Pero más recientemente, algunos datos sugieren que la tendencia se está revirtiendo, quizá debido a que el público conoce mejor los riesgos para la salud que incluso beber moderadamente podría causar.
Con suerte, esta reversión se extendería también a las embarazadas, aunque todavía no se cuenta con los nuevos cálculos basados en los datos de la BRFSS. Hay determinadas cosas que los médicos y legisladores pueden hacer para contribuir a que las embarazadas no consuman alcohol, según afirman los investigadores.
“En la clínica las consultas y preguntas de rutina durante el embarazo sobre salud mental y consumo de alcohol, y en el nivel de la comunidad, los avisos en los puntos de venta, sumados a los impuestos por venta de bebidas alcohólicas, podrían ayudar a reducir el consumo de alcohol durante el embarazo, contribuyendo así a reducir los perjuicios en el embarazo y el parto”, indicaron los autores del trabajo.