Un informe reciente ha puesto en alerta a la comunidad científica: la gripe aviar ya no es solo una amenaza para las aves. Su avance hacia los mamíferos, con más de mil brotes registrados en lo que va del año, plantea preguntas urgentes sobre su evolución y los riesgos para la salud humana. En este artículo, exploramos qué hay detrás de este fenómeno, cómo afecta a países como Brasil y qué se está haciendo para contenerlo.
Brotes en aumento: el virus avanza más allá de las aves

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), en 2024 se detectaron 1.022 brotes de gripe aviar en mamíferos, más del doble que el año anterior. Este crecimiento se expandió a 55 países, lo que sugiere una circulación más amplia del virus y la posibilidad de adaptaciones genéticas que faciliten su transmisión entre especies.
Aunque el riesgo para humanos sigue siendo bajo, los científicos advierten que a mayor cantidad de mamíferos infectados —como bovinos, gatos o perros—, mayor es la probabilidad de que el virus se adapte y logre saltar a nuestra especie. La OMSA considera que el aumento de enfermedades infecciosas animales plantea desafíos complejos para la agricultura, la salud pública y los ecosistemas.
En América Latina, Brasil se convirtió en un foco de preocupación. A mediados de mayo se confirmaron casos en Río Grande do Sul, lo que desencadenó bloqueos sanitarios y la suspensión de importaciones de productos avícolas desde ese país por parte de sus vecinos, incluida Argentina.
Respuestas regionales: barreras, controles y medidas de emergencia
Frente al avance del virus, los países latinoamericanos implementaron estrategias defensivas. En Brasil, las autoridades ordenaron el sacrificio de aves en zonas afectadas, desinfección de instalaciones y patrullajes en rutas para supervisar vehículos vinculados con la producción avícola. Además, establecieron un perímetro de control de 10 kilómetros alrededor de cada brote.
En Argentina, el Senasa reaccionó con medidas de bioseguridad ante la cercanía geográfica del brote brasileño. Se suspendieron importaciones de ciertos productos y se reforzaron las medidas en granjas: desde mejorar las mallas antipájaros hasta vigilar fuentes de agua que atraigan aves silvestres.
La preocupación no es solo sanitaria. El impacto económico para el sector avícola brasileño es considerable, lo que llevó a redirigir exportaciones y considerar la regionalización de mercados. A la par, se promueve la vacunación y se insiste en una coordinación internacional que garantice el acceso equitativo a recursos preventivos.
Qué es la gripe aviar y por qué preocupa tanto
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a aves silvestres y domésticas, pero algunas variantes han demostrado capacidad de transmisión a otras especies. Se presenta en dos formas: la de baja patogenicidad, con síntomas leves o nulos, y la de alta patogenicidad, asociada a los subtipos H5 y H7, que puede matar hasta el 100% de las aves de un lote.

El virus, altamente contagioso y con gran capacidad de mutación, circula ampliamente entre aves acuáticas, lo que facilita su expansión. Según el Senasa, su aparición puede provocar el cierre de mercados internacionales y pérdidas millonarias en la industria avícola.
Aunque la mayoría de las cepas no son zoonóticas, algunas variantes sí pueden infectar humanos, generalmente tras contacto directo con animales o ambientes contaminados. Por eso, los organismos sanitarios insisten en medidas de control, vigilancia activa y una perspectiva de salud integral: la llamada estrategia de “Una sola salud”, que integra los ámbitos animal, humano y ambiental.
El avance silencioso de la gripe aviar hacia nuevas especies plantea un desafío urgente. Más allá del impacto económico, la posibilidad de una adaptación viral que permita el contagio entre humanos requiere atención global, cooperación científica y prevención activa. La vigilancia es clave, porque la próxima mutación podría cambiarlo todo.
Fuente: Infobae.