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Ciencia

Algunos influencers enfrían anfibios y reptiles hasta inmovilizarlos para conseguir la foto perfecta. Detrás del posado puede haber daños fisiológicos, enfermedades y una práctica ilegal en España

La aparente docilidad de algunos animales no siempre es natural: pueden haber sido capturados, refrigerados y trasladados a otro escenario antes de encender la cámara.
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Una rana nocturna permanece completamente quieta sobre una flor iluminada por el sol. Una serpiente posa con la cabeza levantada en una roca sin intentar escapar. Una salamandra aparece en un escenario limpio, perfectamente iluminado y sin una sola hoja fuera de lugar.

Las fotografías pueden parecer el resultado de horas de paciencia. En algunos casos, sin embargo, esconden una puesta en escena: el animal ha sido capturado, enfriado para reducir sus movimientos y trasladado hasta un fondo más atractivo.

No significa que todas las imágenes cercanas de fauna estén manipuladas. Pero los investigadores José Guerrero Casado y Ricardo Reques Rodríguez, de la Universidad de Córdoba, advierten a The Conversation que estas prácticas existen y están ganando visibilidad gracias a perfiles que compiten por producir contenidos cada vez más espectaculares.

El truco del frío convierte al animal en atrezo

Algunos influencers enfrían anfibios y reptiles hasta inmovilizarlos para conseguir la foto perfecta. Detrás del posado puede haber daños fisiológicos, enfermedades y una práctica ilegal en España
Imagen ilustrativa. La imagen documenta una campaña de conservación, no una sesión fotográfica para redes sociales. © Kristi Odom / “Boreal Toads”.

Anfibios y reptiles son ectotermos: su temperatura corporal y buena parte de su actividad dependen del ambiente. Algunos fotógrafos aprovechan esa característica introduciéndolos en recipientes refrigerados o colocándolos junto a paquetes fríos. Cuando su temperatura disminuye, el animal se mueve menos y resulta más sencillo colocarlo frente a la cámara.

El procedimiento permite ajustar el fondo, la postura y la iluminación como si se tratara de una sesión de estudio. El problema es que el modelo está vivo.

Un artículo publicado en Animal Conservation advierte de que la refrigeración puede alterar la función neuromuscular, retrasar la recuperación del movimiento y afectar al equilibrio fisiológico del animal. Después de ser liberado, puede tener más dificultades para termorregularse, buscar refugio o escapar de un depredador.

El posado tampoco representa necesariamente una escena natural. Una especie nocturna fotografiada a plena luz del día o un reptil colocado sobre una planta que nunca utilizaría pueden ofrecer una imagen llamativa, pero cuentan una historia falsa.

Levantar una piedra tampoco es inofensivo

Algunos influencers enfrían anfibios y reptiles hasta inmovilizarlos para conseguir la foto perfecta. Detrás del posado puede haber daños fisiológicos, enfermedades y una práctica ilegal en España
Imagen ilustrativa. La misma no guarda relación con las prácticas de influencers descritas en este artículo. © Kristi Odom / “Boreal Toads”.

La manipulación puede comenzar mucho antes de enfriar al animal. Muchos anfibios y reptiles pasan el día escondidos bajo piedras, troncos y restos vegetales que mantienen una combinación estable de humedad y temperatura.

Retirar esa cobertura para capturarlos modifica el refugio y puede reducir las posibilidades de que vuelvan a utilizarlo. Los flashes, focos y linternas intensas durante la noche también pueden alterar su actividad, orientación y ritmos diarios.

Hay además un riesgo menos visible: transportar patógenos entre individuos o poblaciones. Las manos, recipientes, calzado y equipos sin desinfectar pueden actuar como vehículos para enfermedades.

Entre ellas se encuentra la quitridiomicosis, provocada por hongos que han contribuido al declive de anfibios en distintas regiones, y la ofidiomicosis, que afecta a las serpientes. El Servicio Geológico de Estados Unidos considera la propagación de patógenos una amenaza importante para anfibios y reptiles y recomienda medidas de bioseguridad durante el trabajo de campo.

La recomendación habitual cuando el manejo está científicamente justificado es utilizar guantes adecuados y cambiarlos entre animales o poblaciones. Una sesión improvisada para redes sociales rara vez mantiene ese nivel de control.

La foto también puede cruzar una frontera legal

En España, el problema no se limita a la ética. El artículo 54 de la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad prohíbe dañar, molestar, inquietar, retener o capturar intencionadamente animales silvestres, salvo los supuestos y autorizaciones contemplados por la normativa.

La Directiva Hábitats de la Unión Europea también exige una protección rigurosa para determinadas especies y prohíbe su captura y perturbación deliberadas, especialmente durante etapas sensibles como la reproducción o la hibernación.

La fotografía de naturaleza puede ayudar a conocer y proteger especies ignoradas. Pero existe una línea bastante clara: si para conseguir la imagen hay que capturar, enfriar o recolocar al animal, la fotografía ya no está documentando la naturaleza. Está fabricando una escena a costa de ella.

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