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Ciencia

Panamá escondía un pez “murciélago” desconocido de hace 10 millones de años

El descubrimiento, basado en un fósil excepcionalmente preservado de la Formación Chagres, ayuda a reconstruir cómo el cierre del Istmo de Panamá transformó la fauna marina y favoreció la separación evolutiva entre linajes del Pacífico y el Atlántico.
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Un equipo de investigadores con participación de la Universidad de Panamá identificó una nueva especie fósil de pez volador murciélago que vivió hace unos 10 millones de años, en un período clave para la reorganización de los ecosistemas marinos de la región. El hallazgo no solo amplía el registro fósil de este grupo de peces, sino que también aporta nuevas pistas sobre cómo la formación del Istmo de Panamá alteró las conexiones oceánicas y empujó procesos de diversificación biológica a gran escala.

Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista científica Scientific Reports y se basan en un fósil excepcionalmente bien conservado procedente de la Formación Chagres, en Panamá. El ejemplar fue identificado como una nueva especie, bautizada Dactylopterus decrozi, y corresponde a la cabeza de un pez de la familia Dactylopteridae, conocida popularmente como la de los peces voladores murciélagos.

Un pez singular con grandes aletas pectorales

Los peces de esta familia se caracterizan por poseer grandes aletas pectorales, que utilizan para maniobrar en el agua y desplazarse cerca del fondo marino. Aunque su nombre común puede llevar a imaginar animales capaces de volar largas distancias fuera del agua, en realidad se trata de peces adaptados a un estilo de vida bentónico y de desplazamientos muy particulares dentro de su entorno marino.

El nuevo fósil panameño resulta especialmente valioso porque permite observar rasgos anatómicos clave de un grupo cuyo registro fósil no es abundante. Gracias a ello, los investigadores pudieron ubicar con mayor precisión a esta especie dentro de la historia evolutiva de los Dactylopteridae y compararla con sus parientes actuales.

El nombre Dactylopterus decrozi fue elegido como homenaje póstumo al biólogo marino Luis D’Croz, profesor del Departamento de Biología Marina de la Universidad de Panamá y figura destacada en la formación de generaciones de especialistas panameños en ciencias del mar.

Una pieza clave para entender el cierre del Istmo de Panamá

En la actualidad, esta familia está representada por cinco especies vivientes del Indo-Pacífico, agrupadas en el género Dactyloptena, y por una especie del Atlántico, perteneciente al género Dactylopterus. El nuevo estudio sugiere que la divergencia entre ambos linajes ocurrió hace aproximadamente 10 millones de años, una fecha que coincide con cambios geológicos asociados al progresivo cierre de la Vía Marina Centroamericana.

Antes de que el Istmo de Panamá terminara de emerger, existían conexiones marinas entre el Pacífico y el Atlántico que permitían el intercambio de organismos. Según los investigadores, el linaje ancestral de estos peces habría migrado desde el Pacífico hacia el Atlántico aprovechando esas conexiones de aguas profundas. Más tarde, el cierre paulatino de ese corredor habría aislado a las poblaciones, creando las condiciones necesarias para que evolucionaran por separado.

https://www.youtube.com/watch?v=AsdBW0TU614

El proceso de vicarianza detrás de la nueva especie

Ese mecanismo evolutivo recibe el nombre de vicarianza, y describe lo que ocurre cuando un cambio geológico o ambiental crea una barrera física que divide a una población ancestral en grupos aislados. Con el tiempo, esa separación favorece la acumulación de diferencias genéticas y anatómicas, hasta que emergen nuevas especies.

En este caso, el fósil de Dactylopterus decrozi se convierte en una evidencia concreta de ese proceso dentro de una fauna marina que vivió en pleno contexto de transformación tectónica regional. El hallazgo muestra, además, que el levantamiento del Istmo de Panamá no solo modificó las corrientes oceánicas y el clima global, sino que también dejó una huella profunda en la historia evolutiva de múltiples organismos marinos.

Así, más allá de sumar una especie nueva al registro paleontológico, el descubrimiento ayuda a reconstruir un episodio decisivo en la historia natural de América: el momento en que un cambio geológico terminó separando océanos, reorganizando ecosistemas y abriendo el camino para la aparición de nuevos linajes en ambos lados del continente.

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