A veces el milagro de la vida puede ser majestuoso. Y en ocasiones, puede tratarse de un caracol increíblemente raro de Nueva Zelanda que tiene un agujero en el cuello por donde salen sus crías.
En una primicia científica el Departamento de Conservación (DOC) de Nueva Zelanda documentó cómo pone los huevos el Powelliphanta augusta. Son caracoles carnívoros terrestres, conocidos por su singular método de apareamiento y reproducción que incluye un “poro genital” que está justo debajo de su cabeza. La reciente hazaña de captarlo poniendo huevos es más importante todavía dado que los gomosos caracoles casi se extinguen no hace mucho.
Al P. augusta se lo conoce también como caracol del Monte Augustus por el único hábitat de la isla del sur de Nueva Zelanda donde se los encontró como fauna nativa. Hace unos 20 años una operación de minas de carbón en el área empezó a diezmar su población y los conservacionistas se apresuraron a salvar tantos caracoles como podían mantener en cautiverio.
Los funcionarios del DOC que están en la ciudad cercana de Hokitika han estado criando su población cautiva de caracoles del Monte Augustus desde 2006. Pero recién ahora han logrado ver – y captar en vivo – la forma en que ponen sus huevos. Y postearon un video en su cuenta de YouTube para compartirlo.
Algo nunca visto
“Lo notable es que en todo este tiempo que hemos estado cuidando a los caracoles, es la primera vez que logramos ver cómo ponen sus huevos”, dijo Lisa Flanagan, guardaparques, en declaraciones del DOC del miércoles. “Captamos la acción cuando estábamos pesando al caracol. Lo volteamos para pesarlo y vimos el huevo que empezaba a salir del caracol”.
La mayoría de los caracoles terrestres son hermafroditas, lo que significa que tienen órganos sexuales masculinos y femeninos a la vez. Eso les permite reproducirse con cualquier otro miembro de la especie, o autofecundarse si hace falta, aunque esto último suele dar como resultado crías menos viables. Los caracoles del Monte Augustus en particular, se aparean gracias a un poro genital que tienen en el cuello. Es la misma abertura por donde salen los huevos del caracol.
“Extiende su pene por fuera de este poro para introducirlo en el poro de su pareja, y su pareja hace lo mismo, intercambiando esperma simultáneamente, que pueden almacenar hasta fertilizar el esperma que recibieron con el fin de crear huevos”, explicó Flanagan.
Los caracoles P. augusta maduran relativamente despacio, y les lleva unos ocho años estar maduros como para empezar a poner huevos. Incluso entonces, solo ponen unos cinco huevos al año. La cría tarda hasta un año en salir del huevo. De modo que en comparación con otros caracoles, que incluyen a especies invasivas que son riesgosas en Nueva Zelanda, ha sido más difícil asegurarse de que sobrevivan. Pero el DOC ha logrado criarlos en cautiverio y empezaron a reintroducir nuevas poblaciones en el ambiente, con cierto éxito.
Hasta tanto estos esfuerzos sean autosuficientes, el DOC seguirá criándolos en el laboratorio. Los caracoles pueden vivir hasta 30 años en cautiverio. Y si tenemos suerte, seguiremos aprendiendo más sobre estas extrañas criaturas.