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Ciencia

Analizaron 46 cráneos del antiguo Egipto y casi el 40% tenía señales de muerte violenta

Hace más de un siglo, el arqueólogo Flinders Petrie sospechó que algunos de los sirvientes y funcionarios enterrados junto a los primeros reyes de Egipto habían sido sacrificados para acompañarlos en la otra vida. No encontró heridas que pudieran demostrarlo. Ahora, técnicas forenses modernas han revelado que 18 de los 46 cráneos estudiados presentan traumatismos sufridos alrededor del momento de la muerte.
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Los restos proceden de Abidos, uno de los centros funerarios más importantes del antiguo Egipto, donde hace unos 5.000 años fueron enterrados algunos de los primeros gobernantes del país unificado.

Alrededor de sus tumbas aparecieron decenas e incluso cientos de enterramientos secundarios correspondientes a funcionarios, artesanos y otros miembros vinculados a la corte. La concentración de muertes ya había despertado sospechas hace más de un siglo.

Un misterio que Petrie no pudo resolver

Flinders Petrie excavó estas tumbas durante las primeras décadas del siglo XX y planteó que podían ser ejemplos de lo que los arqueólogos denominan sacrificio de acompañantes.

La práctica consistía en matar a personas cercanas a un gobernante tras su fallecimiento, posiblemente bajo la creencia de que continuarían sirviéndole en el más allá.

El problema era que Petrie no había encontrado señales claras de heridas mortales. Buena parte de los esqueletos fueron posteriormente enterrados de nuevo, aunque algunos cráneos terminaron conservándose en la colección Duckworth de la Universidad de Cambridge.

Esos restos permitieron reabrir el caso un siglo después.

Analizaron 46 cráneos del antiguo Egipto y casi el 40% tenía señales de muerte violenta
© Magnific

18 cráneos presentan traumatismos importantes

Roselyn Campbell, investigadora de la Universidad de Purdue, examinó 46 cráneos procedentes de estos enterramientos utilizando conocimientos forenses actuales.

En 18 de ellos, aproximadamente el 39% de la muestra, identificó traumatismos craneales significativos sufridos alrededor del momento de la muerte.

Muchas de las lesiones son fracturas lineales que Petrie había interpretado como daños naturales producidos después del enterramiento. El análisis moderno indica, en cambio, que se produjeron cuando el hueso todavía conservaba características propias de un individuo vivo o recientemente fallecido.

Algunas lesiones habrían podido provocar pérdida rápida de conciencia, hemorragias internas y muerte. También se identificaron señales de traumatismos producidos por objetos cortantes, incluida una lesión en la zona de un ojo.

No sabemos exactamente cómo murieron

El estudio todavía deja varias preguntas abiertas.

Las fracturas no parecen corresponder al tipo de lesión que provocaría una maza, un arma frecuentemente representada en imágenes de los reyes egipcios golpeando a sus enemigos.

Campbell plantea que podrían haberse utilizado objetos más planos y anchos, aunque determinar exactamente cómo fueron asesinadas estas personas resulta difícil debido a que no se conservan sus esqueletos completos.

Tampoco significa que los otros 28 individuos murieran necesariamente por causas naturales. Algunos podrían haber sido asesinados mediante métodos que no dejan marcas en los huesos, como la asfixia.

Una práctica ligada al poder y al más allá

Los investigadores creen que estos enterramientos podrían estar relacionados con la idea de que los integrantes de la corte continuaban sirviendo al gobernante después de la muerte. Pero también pudieron funcionar como demostraciones extremas del poder real.

No sabemos si quienes murieron aceptaron voluntariamente participar del ritual, fueron seleccionados o fueron obligados.

Lo que sí muestran los nuevos análisis es que volver a estudiar restos arqueológicos antiguos con técnicas modernas puede cambiar interpretaciones que llevaban más de un siglo abiertas.

En este caso, unos cráneos excavados hace décadas están proporcionando una de las evidencias físicas más sólidas hasta ahora de que los sacrificios humanos pudieron formar parte de los rituales funerarios de los primeros reyes de Egipto.

 

 

Fuente: Sinc.

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