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Ciencia

Una de las mayores productoras de tierras raras fuera de China acaba de apostar más de US$1.000 millones por desafiar su dominio

La carrera por romper el dominio chino sobre las tierras raras acaba de sumar una operación multimillonaria. Lynas Rare Earths acordó adquirir Meteoric Resources por unos US$672 millones y quedarse así con el proyecto Caldeira, en Brasil, uno de los mayores depósitos de arcillas con tierras raras conocidos fuera de China.
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Las tierras raras se han convertido en uno de los recursos más estratégicos de la economía mundial. Están presentes en vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas electrónicos y numerosas tecnologías militares, pero China sigue dominando especialmente las etapas de procesamiento y refinación.

Ahora, una de las pocas compañías capaces de producir tierras raras separadas a escala comercial fuera del gigante asiático quiere ampliar considerablemente su presencia.

Una compra de US$672 millones con Brasil en el centro

Lynas Rare Earths acordó comprar Meteoric Resources mediante una operación íntegramente en acciones valorada en aproximadamente US$672 millones. El gran atractivo es Caldeira, un enorme proyecto ubicado en Minas Gerais, Brasil, que cuenta con un recurso mineral estimado en alrededor de 1.600 millones de toneladas.

A diferencia de muchos depósitos tradicionales, las tierras raras de Caldeira se encuentran principalmente en arcillas de absorción iónica. Este tipo de material puede resultar más sencillo de extraer que los depósitos de roca dura porque no siempre requiere perforaciones y voladuras intensivas.

Meteoric sostiene que estas características podrían permitir una producción con costos relativamente bajos y menor intensidad energética.

Una de las mayores productoras de tierras raras fuera de China acaba de apostar más de US$1.000 millones por desafiar su dominio
© Bloomberg Originals – Youtube.

Los elementos que China convirtió en estratégicos

El depósito contiene elementos como neodimio y praseodimio, fundamentales para fabricar algunos de los imanes permanentes utilizados en motores eléctricos y turbinas.

También aparecen tierras raras pesadas como disprosio y terbio, materiales especialmente valiosos porque permiten que esos imanes mantengan sus propiedades incluso cuando trabajan a temperaturas elevadas.

China introdujo en los últimos años controles sobre la exportación de varios de estos materiales, aumentando la presión sobre Estados Unidos, Europa, Australia y otros países para desarrollar proveedores alternativos.

Ese escenario convierte proyectos como Caldeira en activos cada vez más estratégicos.

Lynas busca construir una cadena lejos de China

Lynas ocupa una posición particular dentro de esta industria. La compañía extrae tierras raras en Australia y cuenta con instalaciones de procesamiento en Australia y Malasia.

Además, ya consiguió producir comercialmente tierras raras pesadas separadas fuera de China, algo que muy pocas compañías han logrado.

La multimillonaria australiana Gina Rinehart también tiene exposición a Lynas a través de Hancock Prospecting y ha realizado distintas inversiones en empresas relacionadas con minerales críticos y tierras raras. Sin embargo, no controla Lynas ni está financiando personalmente la adquisición de Meteoric.

La operación forma parte de un movimiento mucho más amplio para construir cadenas de suministro independientes de China.

El verdadero costo superará los US$1.000 millones

Comprar Meteoric es solamente el primer paso. Lynas calcula que el desarrollo de Caldeira podría requerir más de US$500 millones adicionales. Sumando esa inversión al valor de la adquisición, la apuesta total supera ampliamente los US$1.000 millones.

El mercado, sin embargo, reaccionó con cautela. Las acciones de Lynas cayeron alrededor de 6% después del anuncio, en parte por las dudas sobre los desafíos técnicos asociados al procesamiento de estas arcillas.

Caldeira todavía deberá demostrar que puede transformar su gigantesco recurso mineral en producción comercial competitiva.

Si lo consigue, Brasil podría convertirse en una pieza fundamental de una cadena internacional de tierras raras diseñada para conseguir algo que Occidente persigue desde hace años: depender cada vez menos de China.

 

 

Fuente: Xataka.

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