Como suele ocurrir, un nuevo iPhone implica un nuevo procesador. El del iPhone 5S es el Apple A7. La neva versión trae consigo los previsibles incrementos en la capacidad gráfica y de cálculo, pero también un nuevo chip satélite cuyo objetivo es dejar descansar al A7.

Aunque del mismo tama√Īo que el Apple A6, el A7 tiene una arquitectura de 64-bits. Apple hace caso omiso de la carrera de n√ļcleos en la que se embarcan otros fabricantes. El Apple A6 y el A6X eran de dos n√ļcleos (3 y 4 si tenemos en cuenta la gr√°fica), y no parece que Apple haya dado el salto a los cuatro n√ļcleos principales con el A7.

La nueva arquitectura de 64-bits, sin embargo, unida a iOS7, que tambi√©n corre a esa velocidad, hace que el nuevo iPhone doble la capacidad de procesamiento y gr√°ficos del iPhone 5. Si atendemos al iPhone original, el iPhone 5S es, siempre seg√ļn Apple, 42 veces m√°s r√°pido, y su potencia gr√°fica es 56 veces superior.

El Apple M7

La novedad más curiosa del Apple A7 no está en el chip principal. Se trata de un segundo procesador satélite llamado Apple M7. La labor del M7 es gestionar los datos provenientes de los distintos sensores del teléfono, especialmente del acelerómetro y del GPS.

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La razón de ser del M7 es reducir drásticamente el consumo energético. El M7 es menos tragón que el procesador principal y puede seguir recogiendo datos mientras el A7 está en reposo, lo que sin duda beneficiará a aplicaciones deportivas y de localización.

A√ļn habr√° que esperar a tener el chip en la mesa de operaciones, pero parece que Apple mantiene la trayectoria que comenz√≥ con el A6: desarrollar un chip propio dedicado y especializado en su sistema operativo con el que sacar el m√°ximo rendimiento posible sin tener que aumentar mucho el tama√Īo. El A6 ya se comportaba muy √°gilmente. Si Apple cumple con la mitad de lo que asegura que puede hacer el A7, sin duda podemos estar tranquilos en relaci√≥n a la potencia del iPhone 5S.