Argentina avanza en el desarrollo de una nueva tecnología espacial que permitirá observar el océano desde cientos de kilómetros de altura. Se trata de SABIA-Mar, un satélite diseñado para obtener información científica y ambiental sobre el Mar Argentino y otras regiones del planeta.
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó el 21 de octubre de 2026 que el dispositivo completó una nueva etapa de preparación en las instalaciones de INVAP, en San Carlos de Bariloche.
Durante las pruebas, el satélite fue sometido a condiciones de vacío y temperaturas extremas para comprobar su funcionamiento en un entorno similar al que encontrará una vez que llegue al espacio.
El objetivo es garantizar que sus componentes puedan resistir las exigencias del lanzamiento y operar correctamente durante la misión.

Cómo se prepara un satélite argentino para soportar las condiciones del espacio
Uno de los procedimientos más importantes fue el ensayo de termovacío, una prueba que reproduce la ausencia de presión atmosférica y las variaciones extremas de temperatura que experimentan los satélites en órbita.
Los especialistas sometieron a SABIA-Mar a ciclos de frío y calor para verificar la respuesta de sus componentes electrónicos, mecánicos y estructurales.
También completaron la integración del módulo de servicios con el módulo de carga útil, donde se encuentran los principales instrumentos científicos. Posteriormente, incorporaron mantas térmicas que contribuirán a mantener las temperaturas adecuadas durante su funcionamiento.
Además, los investigadores comprobaron las cámaras ópticas mediante iluminación artificial que simula la luz solar.
Estas pruebas permiten verificar que los sensores reciban correctamente la radiación que utilizarán para estudiar la superficie terrestre.
Qué podrá detectar SABIA-Mar desde el espacio
La principal función del satélite será observar el color del océano, una característica que permite obtener información sobre distintos procesos ambientales.
Sus instrumentos podrán estimar la concentración de clorofila-a, un pigmento relacionado con la presencia de fitoplancton. Estos microorganismos constituyen la base de numerosas cadenas alimentarias marinas y desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas oceánicos.
Los datos obtenidos ayudarán a estudiar la productividad biológica del mar, detectar posibles floraciones algales nocivas y mejorar el conocimiento de los recursos pesqueros. La información también tendrá aplicaciones en acuicultura, investigación científica y monitoreo de ambientes costeros.
El satélite también ayudará a vigilar la actividad pesquera
Otra de las capacidades previstas para SABIA-Mar será aportar información útil para la vigilancia marítima. La misión incorporará instrumentos capaces de observar determinadas actividades en el océano, incluso durante la noche.
Entre sus aplicaciones se encuentra la detección de luces asociadas con embarcaciones pesqueras, lo que podría contribuir a localizar barcos que no transmiten información mediante los sistemas convencionales de identificación.
Estos datos podrán combinarse con otras fuentes para apoyar las tareas de control marítimo y la detección de posibles actividades ilegales.
Cuándo será lanzado el nuevo satélite argentino
Antes de abandonar la Tierra, SABIA-Mar deberá superar otras verificaciones.
Las próximas etapas incluyen la integración de los paneles solares, pruebas para comprobar su despliegue y ensayos de vibración que simularán los movimientos del lanzamiento. También se realizaron pruebas de comunicación y control entre el satélite, ubicado en Bariloche, y el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba.
Según la CONAE, el lanzamiento está previsto para el segundo trimestre de 2027.
Si las próximas etapas se completan según lo planificado, Argentina contará con una nueva herramienta de observación espacial destinada a mejorar el conocimiento y la protección de sus recursos marinos.