Europa ha tardado años en aumentar su producción de municiones, sistemas de defensa aérea y vehículos militares. Sin embargo, el siguiente gran salto de su reconstrucción militar ya tiene un protagonista indiscutible: los drones.
En apenas unas semanas, la OTAN presentó una iniciativa específica para prepararse frente a los sistemas no tripulados, Reino Unido anunció la mayor inversión de su historia en esta tecnología, Alemania financió decenas de miles de drones para Ucrania y la empresa emergente Helsing alcanzó una valoración propia de los gigantes tecnológicos.
Los movimientos responden a una transformación observada diariamente en Ucrania. Drones relativamente baratos pueden localizar tropas, dirigir artillería, atacar vehículos blindados y alcanzar objetivos situados a decenas de kilómetros. Al mismo tiempo, obligan a emplear nuevos sistemas de interferencia, detección y defensa para neutralizarlos.

La OTAN invertirá 40.000 millones en sistemas antidrones
El 7 de julio, la OTAN anunció su iniciativa Drone Edge, con la que pretende convertirse en una organización preparada para operar y combatir en un escenario dominado por sistemas no tripulados.
Los aliados invertirán más de 40.000 millones de dólares en capacidades antidrones durante los próximos cinco años. También planean multiplicar por cinco el número de operadores de drones entrenados antes de finalizar 2027.
El dinero no se destinará exclusivamente a interceptores. La inversión incluirá sensores, radares, guerra electrónica, software de mando, sistemas capaces de derribar drones y herramientas para proteger infraestructuras y unidades militares.
La alianza también creará un mercado específico para acelerar la compra de equipos previamente probados y compatibles con los estándares de la OTAN. La intención es evitar que cada país tenga que desarrollar y certificar soluciones de manera independiente.
Reino Unido quiere transformar sus Fuerzas Armadas
Reino Unido anunció por su parte una inversión superior a los 5.000 millones de libras durante cuatro años para impulsar drones, sistemas autónomos y la infraestructura necesaria para utilizarlos. Se trata del mayor desembolso británico realizado hasta ahora en esta clase de tecnología.
El plan forma parte de una estrategia de inversión militar mucho más amplia. Su objetivo no es únicamente comprar pequeños drones de ataque, sino integrar vehículos aéreos, terrestres y marítimos capaces de trabajar junto a las fuerzas convencionales.
Este cambio también modifica la forma de adquirir armamento. Los grandes programas militares pueden tardar décadas en desarrollarse, mientras que los drones y sus sistemas informáticos necesitan actualizarse en cuestión de meses para responder a nuevas interferencias y tácticas.
Alemania financiará 50.000 drones para Ucrania
Alemania se encuentra detrás de un pedido de aproximadamente 90 millones de euros por 50.000 drones de ataque Shrike FPV destinados a Ucrania. Los aparatos son fabricados por la empresa ucraniana SkyFall e incorporan tecnología de la compañía Auterion.
El software permite que los drones identifiquen y sigan objetivos durante la fase final del vuelo, incluso cuando las comunicaciones con el operador sufren interferencias. Parte de las unidades ya fue entregada y el resto debería llegar antes de terminar 2026.
El contrato refleja una de las principales lecciones de Ucrania: el valor de un dron ya no depende únicamente de su estructura, su motor o su carga explosiva. El sistema operativo, la navegación y la autonomía pueden resultar igual de importantes que el hardware.
Helsing muestra hacia dónde se dirige el dinero
El símbolo empresarial de este giro es Helsing. La compañía alemana recaudó 1.800 millones de dólares en una nueva ronda de financiación que elevó su valoración hasta los 18.000 millones de dólares.
Helsing comenzó desarrollando software de inteligencia artificial para interpretar información del campo de batalla, pero posteriormente amplió su actividad hacia drones de ataque, sistemas submarinos no tripulados y aplicaciones para aeronaves militares.
La enorme valoración también ha despertado dudas sobre una posible burbuja en el sector, ya que supera ampliamente los ingresos actuales de la compañía. Sin embargo, demuestra que los inversores esperan que Europa destine una parte creciente de sus presupuestos militares a la inteligencia artificial y los sistemas autónomos.
El dron barato está cambiando la guerra
Los drones no reemplazarán por completo a los aviones de combate, los misiles ni los vehículos blindados. Su impacto procede de otra característica: permiten desplegar grandes cantidades de sensores y armas a un coste relativamente bajo.
El verdadero desafío europeo será producirlos a escala, protegerlos frente a la guerra electrónica y crear defensas cuyo coste no sea muy superior al del aparato que intentan destruir.
Los anuncios de la OTAN, Reino Unido y Alemania muestran que Europa ya ha identificado esa transformación. La próxima carrera militar no consistirá únicamente en fabricar más drones, sino en desarrollar el software que los controle y los sistemas capaces de impedir que los del enemigo lleguen a su objetivo.