Las tres enormes pirámides dedicadas a los faraones Keops, Kefrén y Micerinos en realidad son solo tres tumbas más en la necrópolis de Guiza, la mayor del antiguo Egipto. En ese descomunal cementerio acaban de encontrar una tumba muy poco común dedicada a una sacerdotisa de alto rango.

En el antiguo Egipto los sacerdotes no ofrecían sacramentos ni oficiaban misas. su principal función era cuidar de los templos. Aunque no había trabas específicas a la mujer en el sacerdocio, las sacerdotisas eran menos comunes y solían restringirse a dioses con características femeninas. La sacerdotisa cuya tumba acaba de aparecer se llamaba Hetpet, y estaba consagrada precisamente a Hathor, madre de los demás dioses. En las dinastías más antiguas, Hathor era conocida como Sekhmet, y en las más modernas recibió el nombre de Isis.

Hace 4.400 años, Hathor era la diosa de la fertilidad y sus sacerdotisas eran personajes influyentes dentro de la comunidad. Los adornos de la tumba de Hetpet sugieren que se trataba de una sacerdotisa de alto rango. La sepultura está en muy buen estado, y cuenta con algunos frescos muy poco comunes, como uno que muestra a dos monos bailando al son de una orquesta. La razón de esto es que Hathor también era patrona de la música y la danza.

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Mostafa Waziri, director del Ministerio de Antiguedades Egipcio, ha presenbtado el descubrimiento. Waiziri explicaba también que en el mismo lugar ya han aparecido antes otras tumbas de personajes importantes. La necrópolis de Guiza aún tiene mucho que ofrecer al mundo de la arqueología. [Ministerio de Antigüedades Egipcio en Facebook vía National Geographic]