A simple vista, permanecer durante horas sobre una sola pata parece incómodo e incluso agotador. Para una persona, hacerlo exige ajustes constantes de los músculos y del equilibrio. Sin embargo, en los flamencos ocurre algo muy distinto. Estas aves pueden descansar, dormitar e incluso permanecer inmóviles durante largos períodos sin que la postura parezca representar un esfuerzo importante.
Durante mucho tiempo, la explicación más aceptada estuvo relacionada con la termorregulación. Los flamencos pasan gran parte de su vida en aguas poco profundas y, como sus patas son largas y están muy expuestas, pueden perder calor a través de ellas con bastante facilidad.
Un estudio realizado con flamencos del Caribe observó que las aves adoptaban con mayor frecuencia la postura sobre una sola pata cuando estaban dentro del agua y cuando la temperatura ambiental era más baja. A medida que el entorno se volvía más cálido, ese comportamiento disminuía.
La lógica parecía bastante clara: al recoger una pata contra el cuerpo, el flamenco reduce la superficie expuesta al agua y al aire frío y, de esa forma, puede limitar la pérdida de calor. Esta explicación sigue teniendo respaldo científico, pero no cuenta toda la historia.

El descubrimiento que cambió la explicación
En 2017, los investigadores Young-Hui Chang, del Georgia Institute of Technology, y Lena Ting, de Emory University, decidieron estudiar la postura desde otro punto de vista: la biomecánica.
Trabajaron con flamencos vivos y también con ejemplares fallecidos para analizar cuánto esfuerzo muscular era necesario para mantener el equilibrio. El resultado fue sorprendente. Los científicos comprobaron que podían colocar un flamenco muerto en posición vertical sobre una sola pata y el cuerpo permanecía estable, aun cuando evidentemente no existía actividad muscular. En cambio, sostenerlo de forma estable sobre las dos patas resultaba más difícil.
Esto indicó que la postura depende en buena medida de un mecanismo pasivo de soporte, en el que intervienen la forma de las articulaciones, la posición del cuerpo y la propia gravedad.
Cuando el flamenco adopta determinada postura, su peso ayuda a estabilizar la extremidad y las articulaciones quedan acomodadas de manera que apenas necesitan correcciones musculares.
Dicho de otra forma: aquello que para nosotros parece un complicado ejercicio de equilibrio puede ser, para ellos, una posición de descanso sorprendentemente eficiente.
Dormidos pueden balancearse incluso menos
Los investigadores también estudiaron flamencos vivos colocándolos sobre plataformas capaces de medir pequeños movimientos del centro de presión.
Cuando las aves estaban activas, realizaban numerosos ajustes. Pero cuando se relajaban y cerraban los ojos, el balanceo disminuía notablemente. Eso significa que, cuanto más descansado está el flamenco, menos esfuerzo necesita para mantenerse sobre una sola pata.
Esta particular anatomía ayuda a explicar cómo pueden dormir o permanecer quietos durante largos períodos sin terminar agotados. Además, refuerza la idea de que la postura no es simplemente una rareza visual, sino una solución muy eficiente desde el punto de vista energético.

Entonces, ¿por qué los flamencos se paran sobre una sola pata?
La respuesta probablemente no dependa de una única causa.
Por un lado, esconder una extremidad puede ayudarles a reducir la pérdida de calor, especialmente cuando pasan mucho tiempo dentro del agua. Por otro, su cuerpo está diseñado de tal forma que mantenerse sobre una sola pata requiere muy poca actividad muscular. Ambos factores pueden complementarse.
Así, la próxima vez que veas un flamenco inmóvil sobre una pata, probablemente no esté realizando un esfuerzo extraordinario ni intentando mantener un complicado equilibrio. Al contrario: puede estar utilizando una de las posturas más eficientes que le permite su anatomía.
Mientras parece estar haciendo equilibrio, en realidad su propio peso y la estructura de sus articulaciones están haciendo buena parte del trabajo.