Photo: Ralph Morse (AP)

Hay muy pocas personas en este mundo que se pregunten, “¿qué pasaría si fabricase un jeep que pudiera volar?” Parece más el tipo de cosa que harías en preescolar dibujando con un rotulador que algo que alguien se sentase realmente a diseñar, pero hubo alguien que, bueno... realmente lo hizo.

Según Aviastar, Piasecki era un fabricante y diseñador experto en proyectos de despegue vertical. La compañía intentaba desarrollar máquinas que pudieran elevarse del suelo como un helicóptero, pero que fuesen mucho más pequeñas y fáciles de controlar. Esto lo convirtió en el candidato perfecto para el Comando de Investigación de Transporte del Ejército de EE. UU. que pretendía desarrollar lo que, en esencia, era un jeep volador.

Las aeronaves de Piasecki no fueron las primeras de ese tipo. Ya desde la Segunda Guerra Mundial se venían invirtiendo muchos esfuerzos para conseguir un jeep volador, pero nadie había conseguido hacer muchos avances hasta el momento. En Piasecki fueron los únicos que realmente descubrieron cómo hacer despegar el invento.

En esencia, su aeronave estaba propulsada por dos motores que movían dos rotores de tres palas que estaban conectados a la misma caja de engranajes. De esa forma, si uno de los motores fallaba –algo que puede suceder en el campo de batalla– entonces los dos rotores seguirían funcionando.

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Piasecki se aseguró de que los controles fueran bastante asequibles. Parecían casi los de un helicóptero, por lo que un piloto habilidoso podría fácilmente asumir el control del que fue bautizado como Model 59K Sky Car. Podías controlar la dirección del estabilizador y aterrizar sobre tres ruedas.

En el ejército quedaron contentos con el resultado, y Piasecki cambió el nombre de su nave por Airgeep VZ-8P. Más tarde se equipó con motores más potentes aprobados para estar a la altura de los estándares militares.

El primer vuelo tuvo lugar en junio de 1959, donde realmente surcó el cielo. Todo el mundo estaba tan entusiasmado que lo enviaron de inmediato a la Marina para que pudieran verlo también.

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La Armada decidió que el motor del Ejército dejaba bastante que desear, por lo que lo reemplazaron con una turbina AiResearch 331-6, que era más liviana y más potente.

El nuevo VZ-8P sufrió tantos cambios que Piasecki comenzó a llamar a esta nueva versión el modelo “B”. Donde en sus comienzos solo había dos asientos, el Airgeep ahora estaba equipado con dos asientos eyectables para el piloto y el artillero, así como tres asientos adicionales para los pasajeros. El tren de aterrizaje se mejoró significativamente, y la Marina había incluido dispositivos de flotación en caso de que hubiese que hacer un amerizaje.

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En ese momento, el Airgeep era capaz de volar a varios cientos de metros de altura y también casi a ras de suelo, ya que era el lugar donde se suponía que pasarían la mayor parte del tiempo, puesto que así evitarían que los detectasen los radares.

De todas las opciones que estaba considerando el Ejército, el modelo de Piasecki fue el más impresionante. Desafortunadamente, los militares no quedaron del todo convencidos. Decidieron que todo este concepto de fabricar un jeep volador era algo tonto y probablemente no tendría mucha utilidad en medio de un combate real. Todo el proyecto fue descartado, y el Ejército volvió a centrarse en el desarrollo de helicópteros.

Fue toda una pena. No sé vosotros, pero yo prefiero un mundo en el que haya jeeps voladores, incluso si no resultan prácticos a los militares.